
Primero, he de dar una sintética explicación de lo que es Microjet. Resulta que cuando explotó el Período Especial, salpicando de penurias digestivas y no sólo, a todo el pais, mi querido Plan Cítrico de Jaguey fué puesto en manos de los Israelíes, que no es mas que una Tribu Bíblica con gorrita parabolica, que sabía hacer milagros con pocos recursos. El riego Microjet, no era mas que una manguera negra, que como todo en Cuba eran bandalizadas por las hordas desenfrenadas de populacho, para hacer los tubos de instalacion electrica de las casas que se quedaron sin construir, o por peluqueras domesticas, que hacían rolos oscuros y pesados, capaces de provocar neuralgias a las mujeres, ya con el cerebro adolorido de pensar en la comida del día a día, o simplemente, pasaron al mercado negro, que no era mas que la chusma de raza sufrida, robando y vendiendo todo lo que era robable y vendible. Estos tubos, por casualidad, tambien negros, tenian, a la distancia de una mata de naranja a la otra, un huequito, discreto, donde goteaba, paciente y pertinaz, una gotica de agua, que la tierra devorava con avidez desertica. Al cabo de un tiempo, la planta se iba acostumbrando, como nuestro pais, a la racion de agua que le tocaba por la cuota y raramente, nunca moría, si no que florecía, crecía y se cubria de frutos amarillos, dulces y vitamínicos.
El cuadrito de sopa, llegó despues. Brillante y cuadrado, como el diente de plata de un asere. Gracientico y salado, como un chicharrón, amarillo y suculento, como un luchador chino de Sumo, ENGAÑADOR como una jinetera con tres hijos, el cuadrito de sopa, vino para ilusionar a los que ya no nos acordabamos del sabor remoto de la sopa de pollo. Caro. Se me olvido señalar que tambien era caro para los bolsillos depauperados de todos. Por lo tanto: Un cuadrito se compraba. Se guardaba con codicia como un jabón en tiempo de guerra, se adoraba al lado de nuestra virgen de la caridad, y ya, agotados de dar tanto amor sin recibir nada a cambio, un día nos decidíamos, quitabamos el coquetón papel plateado como quien despluma una gallina, regalábamos el papel a nuestro hijo para que se hiciera una dentadura plateada y el cabron muchacho acababa masticando el papel con fruicion de quien come chocolate, el interior, lo sumergíamos en agua caliente para disolverlo, como quien saca sustancia a un pollo bien alimentado, y con esa agua (o la mitad de ella) hervíamos una latica y media de arroz.
Entonces, la fórmula Microjet, la tan hablada formula, la del crecimiento mágico es ahora que se consuma.
Hecho el “Arroz con pollo”, se coge la otra mitad del agua donde se disolvio el cuadrito, se riega por arriba del arroz, ya apartado de la candela y se deja ahí, tapado, tranquilo, creciendo al absorver el agua sustanciosa del pollo fantasma, y el arroz crece, crece, se inflama, se hincha, engorda, y a la hora de comer….ahi esta:
Un caldero enorme de arroz que crecio con agua, incoloro y ligeramente insípido, de grano enorme y pegajoso, pero, lo importante, es que sirve para llenar barrigas hambreadas y vacías, hasta el día que logremos conseguir otro cuadrito de sopa, esta vez, de res, es decir, un rabo de vaca exprimido y concentrado a su mínima expresion culinaria, y haremos, con el mismo arroz, y la misma cazuela, una suculenta sopa de ternilla. Es facil. Es solo agregar medio litro de agua a la misma latica de arroz.
Y no me pierda de vista, que todavía puedo enseñarlo a hacer maravillas con Nada, o casi Nada….mire que esto es un arte….