
Brote de ti, me alimentaste, me resguardaste, me apaciguaste, me viste crecer; de ti aprendí a llorar y a sonreír, a sentir y amar, a respirar, a recorrer, abrazar, a imaginar, a experimentar el abandono, la falta de afecto, la indiferencia, el despego, tan afines y a la vez tan opuestos, es quimérico que podamos unirnos, somos como AGUA Y ACEITE….
Con el tiempo fui cimentando un camino de autonomía, forjando una identidad propia, llena de matices únicos, que adapte con brío y dedicación a la condición y contexto que me rodeaba, los cuales eran completamente adversos a mi situación, tenia un objetivo claro, unos firmes propósitos y metas ansiosas por cumplir, era como un tipo de rebeldía, por conquistar, por alcanzar esos sueños, y allí estabas tu siempre, ausente y presente, tratando de entender mi mundo, ese mundo tan extraño y tan familiar…..En este transcurso conseguimos mirarnos sin observarnos, oírnos sin escucharnos, tocarnos sin sentirnos, discutir sin hablar, criticar sin aconsejar, dar cariño sin devoción….
Es tan difícil comprender y asimilar que somos dos gotas opuestas sin persuasión, que en realidad se empujan a la otra mutuamente, sin vista de asomo y con total sutileza, como agua tu, como aceite yo, me avivo ante la presión y como burbuja busco incansablemente salir ante la superficie esa superficie densa llamada VIDA
Angie, 10 de Abril de 2008
