Archive for Enero, 2009

31
Ene

EL SECRETO DE LA VIDA…

   Posted by: franjamares    in General

Onda, Francid L. Ruiz

EL SECRETO DE LA VIDA…

Lucio no era un hombre joven, ni viejo, digamos que tenía esa edad en que los años transcurren más aprisa de lo que quisiéramos. Su aspecto físico no era muy agraciado. Su prominente nariz siempre parecía estar oliendo mal y dos combos pliegues horadaban su piel desde la boca delimitando unos decaídos mofletes de piel macilenta y arrugada. Los ojos hundidos bajo las amoratadas bolsas de los párpados, le caían hacia abajo como si su ánimo los hubiera vencido, aunque desde el fondo las pupilas le brillaban nítidas, como perlas negras sumergidas. Siempre vestía de oscuro, negros grisáceos y grises marengos, aunque de vez en vez, quizá cuando la jornada le amanecía con el pie derecho, se colocaba su camisa preferida de un luminoso azul marino… Había nacido en una ciudad del interior, en un barrio industrial y en una familia modesta, aunque llevaba muchos años en la costa limpiando cristales de las tiendas del centro por unas pocas monedas, digamos que las suficientes para enmendar su frugal existencia…

Las pasiones de Lucio eran: la filosofía, el alcohol, la literatura, y la pintura, por este orden; alguna mujer hubiera encabezado la lista, pero las responsabilidades siempre lo habían abrumado y el fragor de la juventud ya se le estaba consumiendo; ahora sólo mantenía algunos rescoldos que solía conservar bajo las cenizas de alguna cenicienta inmigrada cuando las cristaleras de algún centro comercial le daban para ello. Habitaba solo en una casa del barrio alto de la ciudad, enjalbegada por fuera y húmeda y pequeña por dentro; los restos de una gran muralla romana la deslindaban por detrás y una recoleta plaza se extendía ante la puerta de entrada, a donde también daba su única ventana.

Lucio llevaba una vida digamos que programada. Se despertaba antes del alba y bajo la sibilina luz del amanecer, una luz que parece alumbrar a las cosas desde dentro –también a las personas–, daba un largo paseo por la ciudad y por la playa; en media hora ya regresaba y muchas veces lo hacía provisto de algún objeto perdido por alguien durante la noche: unas gafas de sol, un mechero, algún paquete de tabaco y si había mucha, mucha suerte, cualquier reloj o una cadenilla de oro. Más tarde agarraba su cubo y sus arreos de limpieza e iniciaba su recorrido fijo por las tiendas ya convenidas y luego procuraba siempre captar algún nuevo cliente. A eso de las dos almorzaba en la pensión de un amigo, que no por su amistad no le cobraba y por la tarde proseguía con su trabajo, vidriera tras vidriera, limpiando los cristales con tal esmero que dejaba reluciente hasta el diáfano reflejo de su semblante. Al cabo, ya entre dos luces, tomaba un tanto cansado el camino de regreso a casa. Dos veces en semana, terminaba un poco antes su faena e iba al supermercado para adquirir sus pocas provisiones; mercaba algún embutido, latas de conservas, la botella de Dyc cuando faltaba y unas litronas de cerveza, amén del necesario papel higiénico y los artículos de limpieza…

Pero un lunes Lucio, al levantarse, puso su pie derecho en el suelo, se vistió con su vistosa camisa azul marina, dio su largo paseo, más prolongado que de costumbre, hizo su trabajo, aunque no se molestó en buscar nuevos clientes y, llegado el mediodía, no acudió a almorzar, como solía, a la pensión de su amigo, sino que fue directamente al supermercado… Una vez en la tienda, deambuló caviloso por los pasillos, receloso de la gente, hasta que llegó a las estanterías de alimentos para animales y, tras ojear los artículos con detenimiento, cogió buen puñado de latas de comida y patés para gatos; seguidamente, en la pescadería, cuando hubo acabado el último cliente, pidió que le rebuscaran, para llevarse, algún pescado de desecho… La cajera, que lo conocía como cliente asiduo, lo miró a él y a su compra extrañada, pero no hizo ningún comentario, pensó que seguramente le habría dado por los gatos y que estaría alimentando a todos los mininos del barrio.

Así transcurrieron varios días, entre la animosidad del pescadero y el asombro de la cajera, días donde ya no parecía esmerarse tanto en su trabajo y en los que seguía sin ir por la pensión de su amigo. Éste, llegó a pensar, no sin remordimiento, que tal vez el poco dinero que le cobraba por los almuerzos era ya excesivo para su sufrida economía y por eso había dejado de ir; ya tenía decidido acudir en su busca para saber de veras qué le pasaba y ofrecerle, en cualquier caso, su mesa y su plato desinteresadamente. En estos días de cambio a Lucio se le notaba más huraño, más taciturno si cabe y aún más independiente… Tanto que cuando su amigo de la pensión fue a verlo a casa preocupado no lo recibió, ni mucho menos, con su mejor hospitalidad; se mostró distante, y aquella mutua confianza de amigos de tantos años, iba a quedar malograda, tan fría como la mar en pleno mes de enero…

Al martes siguiente, Lucio volvió a apoyar su pie derecho al levantarse, pero esta vez no se colocó la camisa azul marina, sino un jersey marrón que le regalaron hacía años los de Cáritas, aunque nunca, hasta ahora, se lo había puesto; el saquito olía bastante a humedad, pero qué le importaba… Ese día se notó más cansado que de costumbre, con pocas ganas de salir a pasear y muchas menos de agarrar el caldero y los archenes de limpieza y recorrer tienda tras tienda, dale que te pego con el limpiacristales, viendo su ajado rostro sin intermisión reflejado, un espectro que por más que limpiaba no desaparecía, sino que, por contra, se hacía aún más nítido… Ese día prefirió salir a la pequeña plazoleta que había frente a su casa y sentarse a la sobra del tranco con un libro en la mano, los Pensamientos de Pascal, que lo dejó dormido pasadas las dos primeras páginas…   

Tras la siesta, se encaminó, cubo en mano, hasta el centro comercial de la ciudad donde alistó algunos escaparates, los que le parecieron más urgentes. Luego, pasadas las dos de la tarde se condujo hasta el súper con el paso cansino, la mirada sumisa y una respiración forzada y anduvo desajeno por los pasillos del establecimiento hasta llegar al expositor de alimentos de animales… Agarró varias bolsas de galletas y unas latas de carnes y patés para perros; y, en seguida, con los oídos atentos al menor ruido y encogiendo su nariz, como si aguzara el olfato, fue hasta el mostrador de la carnicería y aprovechando que no había ningún cliente le pidió al carnicero que le hiciera una rebusca de pitracos… La cajera, al ver su nueva compra, se quedó aún más anonadada y pensó que algo no iba bien.

Pasaron unos días y Lucio se sentía cada vez más vago y veleidoso; había veces, incluso, que se descubría gañendo de ira o hipando de alegría sin venir a cuento… Perdió, por la dejadez en el trabajo, algunas de las tiendas que hacía años que limpiaba, aunque esto poco parecía importarle; ahora, sentado en cualquier portal del pueblo, royendo un buen hueso de jamón ante la mirada de asombro y asco de los viandantes, parecía ser feliz; a pesar, incluso, de que con tan cutre espectáculo iba a perder, de seguro, el resto de sus clientes.

De esta suerte las cosas, el miércoles siguiente no se levantó de la cama hasta el mediodía, y una vez incorporado echó la persiana, se apoltronó en su mecedora y no quiso salir a la calle. La radiante luz meridional, el sol poderoso del sur, le hacía un daño incomprensible. Sufría una angustiosa sensación: le parecía como si su piel estuviera hecha de una extraña cera parda, que pudiera derretirse con la luz y el calor, dejando al descubierto un compendio sanguinolento de venas, tendones, huesos y músculos desnudos. Sólo se atrevió a salir al atardecer, cuando el astro rey abdicaba ante la reina de la noche, justo a la hora en que solía ir al supermercado… Y así lo hizo, llegó al establecimiento pálido y demacrado, sin hablar con nadie y emitiendo tan sólo unos extraños y callados rechines… Volvió a pararse ante los stands de animales y, con la vista perdida, se proveyó de cuantos paquetes de piensos y pitanzas para roedores logró abarcar, luego pasó de largo ante los mostradores del pescado y de la carne, no sin mirar con cierta avidez a las pocas moscas que volitaban aturdidas por el insecticida, y, por último, frente a la atónita mirada de la cajera, que no daba crédito ante su nueva compra, se descubría abriéndose la negra camisa y aleteando los faldones como si de las alas de un murciélago se trataran.

De esta manera le transcurrieron otras jornadas, encerrado durante todo el día, royendo y bebiendo de la última botella de segoviano; y, después, por la noche, deambulaba por las calles como un abanto, entre las luces amarillentas de las farolas y las alargadas sombras de las esquinas…

El jueves siguiente se levantó con la piel llena de escamas blancas que desaparecían al restregarse con la mano, pero que al rato le volvían a salir. Fue al espejo y miró su rostro: se percibió irreconocible; sus ojos semejaban haber salido del pozo de sus cuencas, su nariz parecía haber desaparecido y por su boca, que se había quedado sin labios y con unos dientes finísimos, ya no salía ningún sonido. Pero Lucio, o lo que quedaba de él, no se alarmó; se vistió con su camisa azul marino y fue presto al supermercado. Llegó casi ahogado y con la premura de quien tuviera el tiempo en su contra, en su estantería favorita cargó con casi todos los botes de alimentos para peces y, tras pagar, salió de la tienda sin mirar siquiera a la cajera… 

Y llegó el viernes de la semana siguiente y el sábado de la otra y Lucio no volvió a aparecer por el supermercado, ni por ningún otro lugar del pueblo… La cajera, más intrigada que preocupada, llamó a la Policía Local y les contó, a grandes rasgos, la evolución de las excéntricas compras de Lucio, trasladándoles su inquietud por no haberlo visto en semanas… Los policías, acompañados de la cajera, el amigo de la pensión, un cerrajero y una asistenta social recién contratada, decidieron ir hasta la casa de Lucio. Encontraron cerradas a cal y canto, tanto la puerta como la única ventana, y los guardias golpearon en la madera con insistencia (y hasta con la porra), pero no hubo contestación. Dieron pues orden al cerrajero para que forzara la cerradura y, en unos minutos, la puerta de entrada a la humilde y reducida morada de Lucio, lograba abrirse… Entraron todos al comedor que estaba vacío y descubrieron que la puerta del aseo se hallaba entornada; el policía más decidido la abrió de par en par y, cuando todos se asomaron a mirar, resonaron en la habitación: dos gritos, un ¡vaya por dios! y dos amargas lamentaciones…

Lucio, rodeado de un gran número de botes vacíos, yacía ahogado bajo las turbias aguas de su bañera, en las que flotaban, como balsas, densas tortas de alimento para peces

Una pequeña nota yacía empapada en mitad del suelo. El amigo de Lucio la recogió y leyó esto para sí: “El secreto de la vida está en la muerte”.

30
Ene

El ExperiMento (Apuros en la Casa de las Palabras*)

   Posted by: franjamares    in General

El ExperiMento

(Apuros en la Casa de las Palabras*)

Por Franjamares

 Esta es una historia real, aunque positivamente dramatizada. No pretendemos ni podemos explicar las razones últimas que se conjugaron en este caso, sino, sólo en la medida de lo posible, exponerlo. Y nada más que exponerlo, para dejar constancia escrita de su génesis, desarrollo y desenlace.

 Aquel día la reunión quedó enturbiada. Las luces dejadas por el eco de las lecturas a voz en vivo, parecían eclipsarse con un intercambio súbito de ofensas y reproches entre dos de los tertulianos de más prestancia, tal vez por esto mismo aquella lucha de gallos resultaba sorprendente y dolorosa a la vista y los oídos. Todo había explotado por una crítica burlona que X (en adelante: J) soltó sobre el escrito que M acababa de leer.

Pero la polémica no iba a quedar ahí. A la semana siguiente, cuando los parroquianos relajaban su lengua con sorbos de tinto oloroso y las risas sazonaban la cháchara de los intermedios entre lectura y lectura, M procedió a recitar un largo y achacoso pliego de desquite en el que acusaba a J de incongruencias en su carácter, de doble fondo emanado a raíz de no se sabe qué pasado gregario y de algunas traiciones personales puntualizadas, las cueles fue desgranando con lugares y fechas. La postura del ofendido fue en este caso reposada y conciliable. Las puntadas de su réplica parecían expresar una altura moral suficiente como para que no le afectasen los cates dialécticos de su compañero, invocando al cariño mutuo y hasta incondicional como única secuela del ataque sufrido.

Pasaron algunas semanas más y aquella gresca entre pupilos parecía olvidada en el baúl de las palabras de la casa, cuando un nuevo desacuerdo abrió la espita adormecida. En esta ocasión fue un mensaje electrónico enviado por J que aludía a M sin mentarlo, en términos que se entendieron provocadores y que motivaron la respuesta inmediata de M. Una respuesta a ventilador abierto que salpicó la red de contactos de la tertulia. Esta vez salieron temas más espinosos, esos que pueden hacer temblar los cimientos de todo grupo, que suelen aflorar dentro de los dos primeros años de trayectoria y que si se superan, se logra ganar la estabilidad por tiempo indefinido, nos referimos al poder y la administración dentro de la hasta entonces balsámica cofradía de escribidores.

Pronto se sucedieron los correos de otros miembros, unos en apoyo de J, otros en apoyo de M, otros corrigiendo a los dos y otros buscando la delgada línea roja sin apenas hallarla. Durante este proceso de lectura enojoso ante la pantalla, surge la réplica lapidaria de J, alzándose como celoso mentor del cotarro que allí se disfrutaba, vertiendo nuevas injurias sobre M y su manera de escribir pero sin mentarlo, cosa que sabía que a M le fastidiaba todavía más. El cruce de correos acabó generalizado. Y la reunión siguiente como el rosario de la aurora, sin virgen y con tantos cristos como fustigadores romanos. Ni para cantar una saeta hubo un hueco de silencio y compasión. La guerra había creado dos claros bandos que pugnaban, más que por el control de las decisiones, por el destierro de los contrincantes, pero también surgió un número indefinido de individualidades o grupúsculos dispersos y atónitos que con el cuello dislocado parecían estar viendo un feroz partido de tenis.

Aquello no tenía arreglo. Lo que había sido una balsa de palabras hermosas, besos sinceros, abrazos fraternales, se había convertido en un criadero de desazón, rencor, ira, venganza… donde campaba a sus anchas la desconfianza con puñetazos al hígado del corazón. La última reunión fue tristemente memorable. Unos se gritaban a otros aferrados a la intransigencia, muchos querían marcharse con las cabeza caliente pero esperaban quizá tocados por alguna brizna de intuición y el resto soportaba el fregado viendo la estructura desvencijada de aquel proyecto que antes fuera hermoso.

Sólo entonces, en el último rincón del callejón sin luz, cuando (esto lo supimos por el testimonio individual pero coincidente de varios de los actores), cuando no hubiera quedado ya otro remedio que forzar a que se disculparan a los cabecillas de la guerra o arrojarlos por la borda, sólo entonces el experimento se desveló. Decimos experimento porque lo era. Aquel juego de energías negativas a ras de suelo había sido ideado por J y por M para probar la facilidad con que prolifera la ira y la intolerancia en un grupo cualquiera. Habían creado el guión en el tiempo y lo habían ejecutado a la perfección, sus compañeros hicieron el resto. ¿Quedaba probado que hasta en grupos de probada afinidad podía prosperar el rencor y la intransigencia? La campana tal vez salvara a los protagonistas de experimentar en carne propia que la solución de un problema pasa casi siempre por eliminar las causas.

 * La literatura sirve para ver las cosas desde otro punto de vista, para relativizar los enconos, para tratar de curar las heridas infligidas por las importancias personales. En la calle Bronce nº 11 de Nerja, en el Local de las palabras, ha crecido, junto a la rosa de la creatividad y el afecto, el rencor y la intolerancia. Siento que es mi tarea tratar de disolverla haciendo lo que más me gusta hacer en ese lugar, escribir, escuchar  y soñar.

27
Ene

RETRATOS SIN NOMBRE (Adivina el personaje)

   Posted by: franjamares    in General

RETRATOS SIN NOMBRE

(Adivina el personaje*)

Por Franjamares

Un hombre pegado a una guitarra, un hombre del pueblo, un músico, un poeta que canta y santifica palabras como: libertad, justicia, esperanza, arado, memoria, pueblo, luna, río, estrella, viento, pimiento… Un chileno entrañable e inmortal que fue aprisionado por los milicos para morir asesinado un 11 de septiembre, siendo antes torturado: le cortaron las manos para que no tocara, la lengua para que no dijera.

Largo cómico académico, porteño de cuna, galán y anacoreta, Juan soldado sin bicicleta para un verano de muerte. Con los ojos curiosos, la nariz a lo grande, era amante de las letras, del teatro, el cine, lo fue de una bella y musical mujer pradera y de una actriz escritora. Dirigió con excelente destino un “viaje a ninguna parte”. Desenrollador de lenguas de mariposa, abuelo de barbas blancas y huraño a veces, su voz y su palabra profundas, estarán presentes, como la de muy pocos, en los libros y la pantalla.

Cuando nació una paz quebradiza daba prosperidad a las huertas, las sedas, los oficios y el comercio de su reino, a pesar de que los intereses de los juristas y los mercenarios africanos pugnaban por guerras intestinas y cristianas. Desde sus aposentos veía el Albaicín y el río Darro, junto al que vivían en paz, islamitas, judíos y bautizados… Cautivo de los Católicos, receloso de su tío, fue liberto (aunque dicen que vasallo) y heredero de la mitad de un reino dividido. Amante de la belleza y la poesía, era afín a todas las artes y las ciencias, más a que la política. Fue un monarca chico, no precisamente por sus estaturas, y un granadino de pura cepa, acaso de los más enamorados de su tierra… En un día frío y húmedo de enero, una vez firmadas unas capitulaciones que, como siempre, jamás llegarían a cumplirse, lloró como un hombre, desde la loma pelada, por toda aquella belleza que veía y no pudo evitar que una mujer le arrebatara.

*Premio por acertar los tres retratos: un ejemplar de la revista VOCES, Cuadernos de Literatura.

26
Ene

Los zapatos del presidente

   Posted by: franjamares    in General

Los zapatos del presidente

(Artículo escrito y publicado en 2003)

Por Franjamares

 El 15 de febrero de 1898 acontece una tragedia que supone para España el comienzo de una de las crisis nacionales más importantes de su historia. Aquel día, húmedo y caluroso, en los territorios de ultramar, en las aguas azul cenicientas del puerto de la Habana, el Maine, un crucero con bandera norteamericana, estalla ocasionando la muerte de más de seiscientas personas entre oficiales, soldados y otros embarcados. La prensa belicista estadounidense, soliviantada desde el poder, reacciona de un modo incendiario acusando abiertamente a España de la voladura del barco.

Las más altas autoridades de España desmienten rotundamente la acusación; resulta inverosímil que los militares españoles, desgastados por la guerra con los cubanos, que apenas pueden seguir sosteniendo, estén relacionados con la autoría de un atentado que nunca les beneficiaría; Muchos ya intuyen que el gobierno de los EE. UU., puede estar detrás. Qui Prodest, ¿a quién beneficia?, proclama en aquellos días un veterano almirante español, haciendo alusión a la célebre frase latina.

El gobierno americano, sin reparar en sutilezas ni diplomacias, barajando la oportunidad que supone el atentado contra el buque, cuyas causas jamás llegan a conocerse, para involucrarse en una guerra que ya está prácticamente ganada por los independentistas, pero que de seguro va a reportarles pingues beneficios políticos, estratégicos y económicos, declara la guerra a España dos meses después de la voladura del Maine.

La operación “libertad para Cuba” está en marcha, el inicio de la hegemonía imperialista norteamericana esta en marcha, la falacia del lenguaje democrático y libertador también está en marcha… De continuo, los Estados Unidos extenderán el conflicto invadiendo Filipinas y Puerto Rico, este último, aun disfrutando ya de un gobierno autónomo de España. Los últimos vestigios del gran imperio español, aquel en el que nunca se ponía el sol, se pierden en el ocaso libertador del nuevo neocolonialismo estadounidense. Un imperio muere y otro nace. España a diferencia de otros países colonizadores no sabe, o no puede, mantener su influencia en los nuevos estados emancipados, y la miopía política de los gobernantes españoles de la restauración, y la nulidad de los borbones, arrinconan a España, en los albores del siglo XX, a los cobertizos de un emergente orden mundial, un orden en el que el tándem anglosajón tendría un protagonismo casi hegemónico.

Casi cien años después un presidente español sin complejos, con un mostacho poblado y quieto hasta cuando habla, descendiente de aquella estirpe militar española, hijo y nieto de militares, encumbrado a la presidencia por un cúmulo de motivos: el desgaste, cuajado de corruptelas, del gobierno precedente del partido socialista y por una coyuntura económica e internacional favorable, es invitado a la Casa Blanca por el recién elegido George W. Bush. El nuevo presidente, victorioso a los puntos en las recientes elecciones, tras casi cuatro meses de recuentos y contrarrecuentos en su bastión electoral del estado de Miami, con la defensa de toda una legión de jurisconsultos (en el país más “democrático” del mundo permanecer cuatro meses contando votos resulta cuanto menos que sospechoso), recibe al mandatario español con denuedos afectivos y fotos irrepetibles. 

En una de las fotografías de aquella visita, una instantánea cargada de mensajes, tal vez intencionados, se observa al presidente español plantando el 39 de sus zapatos, al más puro estilo Cowboy, sobre una mesa de la Casa Blanca.

 Pero, volvamos al 98; desde la guerra y la tristísima paz firmada en diciembre de ese mismo año en París, un Diktat, como se le llamaban a los tratados en la época, en el que España lo perdía todo: Cuba, Filipinas y Puerto Rico, y sólo ganaba el ahorro del sangrante mantenimiento de la guerra, desde entonces, decía, las relaciones entre los dos países fueron nada más que discretas, y sólo a mediados de siglo se tornaban en intensas, aunque con un claro desequilibrio de intereses y beneficios.

Pero vayamos por partes; los Estados Unidos habían comenzado el siglo cimentando un importante poderío industrial y político auspiciado por la primera guerra mundial, en la que entraron casi al termino (Qui Prodest). Una contienda en la que se destruirían, entre sí, más de la mitad de los países europeos. Pero, posteriormente, el pueblo americano, y digo el pueblo: la clase media trabajadora, iba a sufrir las terribles consecuencias de la recogida de beneficios de aquellos años especulativos y de bonanza (un tiempo en el que el Tío Sam se enriquecía tras la Gran Guerra que desoló Europa), que provocaron el cataclismo bursátil y económico del 29, el hasta ahora más importante de la historia de los Estados Unidos.

Años después el carismático Roosevelt sacaría a la potencia americana del receso en el que cayó tras la crisis. Siendo en teoría neutrales al inicio de la segunda guerra mundial, a la que se vieron luego arrastrados tras el “sorpresivo” ataque japonés de Pearl Harbur (Qui Prodest). Y combatieron desde el pacífico a Europa, desde el desembarco de Normandía al abominable lanzamiento contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki de las dos primeras, y las únicas hasta la fecha, bombas atómicas de la historia… Luego, reordenarían la paz del mundo junto a franceses, ingleses y rusos en Yalta; pero, inmediatamente, iniciarían la denominada guerra fría contra el comunismo ruso, y a los pocos años las abrasadoras de Corea y Vietnam, esta última, además, larguísima, sangrante y estrepitosamente perdida por los americanos, tanto en las húmedas y fangosas selvas vietnamitas, como en las calles de Washington o Nueva York… Entre tanto, ya habían auspiciado algunos regímenes dictatoriales en Europa, como el caudillista en España o el salazarista en Portugal, y suscitarían, por medio de su famosa agencia de inteligencia, las dictaduras más cruentas de la historia de América Latina. Y cuando el mundo asistía atónito, pero radiante, al triunfo de la Perestróica, a la caída del muro, al hundimiento definitivo de su enemigo comunista, y las dictaduras de la Europa del Este íbanse desmoronando una tras otra, algunos altos mandatarios estadounidenses ya advertían del nuevo y aún más peligroso enemigo, el más hostil y difícil de localizar de todos, un enemigo sin ubicación clara, que puede estar en cualquier país y puede atacar cualquier interés americano en el mundo, el gran enemigo del siglo XXI: el terrorismo islamista internacional.

Por su parte, en España, tras la caótica situación del 98, herida en su honor patrio, aguijoneada por la intelectualidad más brillante de los últimos tiempos, más allá de la tradicional oposición de los grupos progresistas y el movimiento obrero, algunos políticos derechistas exigieron el cambio hacia una reforma política en favor del desarrollo y la moralidad. Pero todo esto se quedó en nada. Y nuevos ocupantes en los sillones ministeriales fueron prolongando la restauración hasta el reinado del soberano castrense. Este rey, que lo fue exactamente desde el mismo día de su nacimiento, en un alarde de obtusión como estadista, consentiría el golpe de estado del “salvador de España” en 1923 y cuando el 14 de abril del 31 España se despertaba republicana, ya no le quedaría otro remedio que abandonar su patria con destino al exilio en Marsella. 

La república, mal consentida por gran parte del ejercito, de la iglesia y de la derecha española, a pesar de que ganaron las elecciones del 33, abrumada por violentos levantamientos revolucionarios y azotada por la crisis económica del 29 (que como siempre llega con retraso a España), apenas duraría cinco años. El 18 al 20 de julio del 36 triunfa una sublevación militar contra el gobierno elegido, que desembocaría en una larga y sangrienta guerra civil; una contienda en la que combatirían, contra el ejercito republicano y las milicias populares e internacionales, fascistas italianos y nazis alemanes que apoyaban a los rebeldes encabezados por el general Pardo de Andrade, acaso como el gran ensayo de lo que luego sería la segunda guerra mundial. Este ambicioso general, bajito, enérgico, de breve bigote y voz adamada, que llegaría a tener tres manos, una con la que firmaba las sentencias de muerte, otra para remover el café mientras firmaba y la incorrupta de la mística y santa abulense, acabaría siendo proclamado caudillo del alzamiento y ese mismo año, en Burgos, tomaría posesión como presidente de un gobierno provisional que duraría los tres años de la cruenta guerra y treinta y seis de una represiva dictadura.

Sería durante este largo periodo autocrático cuando los Estados Unidos (que consienten primero y auspician después, como corroboraría la ulterior visita del presidente americano en el 59), culminan los tratados de amistad con un régimen cuyo territorio les es de vital importancia estratégica. En esos años los americanos implantarían varias bases y centros de telecomunicaciones militares en suelo español. El régimen caudillista obtendría a cambio la progresiva salida de su largo aislamiento: el tímido reconocimiento de algunas democracias europeas, animadas por los Estados Unidos, la entrada en la ONU y ciertos acuerdos económicos de liberalización con la OECE y el Fondo Monetario Internacional. Por no mentar la leche en polvo y el queso de bola que algunos probaron y otros comerciaron.

Pero el Caudillo murió en el 75 y de su dictadura se pasaría, por aquel referéndum de sucesión de una sola pregunta, al reinado del último de los borbones; un príncipe que era rey, aconsejado por su padre que debería de haber sido el rey pero que sólo era conde, que fue educado por el dictador, y que sabía que su futuro estaba en que la soberanía popular debía de residir en el pueblo. Como se arregla en la reunión del Club Bilderberg en Mayorca, tras destituir al último y plañidero presidente del caudillismo, el nuevo rey designa a su hombre clave para la transición hacia un estado monárquico y constitucional. Este joven presidente, de nariz desafiante y mirada tierna, acabaría ganado las elecciones con una coalición de partidos autodenominados de centro y años después, sin lograr contener el maremagno de intereses de su partido, terminaría dimitiendo tras serias amenazas golpistas. Las amenazas se hicieron realidad un 23 de febrero, pero el rey contuvo a los militares y continuó el orden constitucional (Qui Prodest). Al año siguiente, en 1982, y por primera vez en la historia de España, el partido socialista que fundara el abuelo de nívea barba y apellido clerical, ganaba las elecciones por mayoría absoluta. Dos jóvenes sevillanos, uno guapo y el otro feo, uno moderado y carismático, el otro agresivo y tenaz, ambos con trajes de pana y cabellos largos, acabaron sentados en el gobierno de España.

Es en el declive del periodo pesoista, cuando el presidente sin complejos, centrista y obrero de dios, logra ganar por los pelos las elecciones y consigue formar gobierno con el apoyo de los nacionalistas catalanes, vascos y canarios; y, tras una legislatura escogidamente moderada, gana en los albores del siglo XXI una mayoría absoluta y un viaje de primera a Estados Unidos…

Pues bien, ya tenemos a nuestros dos presidentes, uno americano y otro europeo, al jefe del capitalismo global y a un adelantadísimo subalterno, dos grandes estadistas a quienes les unen, asimismo, grandes afinidades: los dos son democráticamente derechistas, aunque el español guste llamarse centrista –cosas de España–, los dos son asiduos corredores de footing, bien que uno corre más que otro y ambos tuvieron una intima relación con la botella, aunque el americano logró dejarla y el español jamás se le ocurriría hacerlo.

Pero volvamos a la foto de los zapatos del español sobre la mesa americana. Aquella simbólica postura de completa confianza, de connivencia de objetivos, de plena coincidencia de actitudes y de políticas, muy pronto tendría su corroboración efectiva.

Un luminoso once de septiembre, sobre un azulísimo cielo neoyorquino, dos aviones comerciales se estrellan de lleno, uno minutos después que otro, ante el terrorífico asombro en directo de los televidentes, contra las excelsas torres gemelas, símbolo del poder económico norteamericano; casi a la misma hora, en Washington, otra aeronave comercial parece estrellarse sobre el edificio del Pentágono, símbolo del poderío militar y un cuarto avión, que supuestamente se dirigía a la Casa Blanca, símbolo, a su vez, del poder político, acaba por último estrellándose contra una zona campestre fuera de su objetivo y de cualquier núcleo de población. Este múltiple ataque terrorista, sin lugar a dudas el más grande de toda la historia y no sólo de los Estados Unidos, no es reivindicado por ningún grupo terrorista, pero pronto inculpan a la red terrorista internacional que supuestamente dirige un jeque multimillonario saudí, de picudas barbas y ojos de fuego, que años atrás había estado en nómina de los servicios secretos estadounidenses. (Qui prodest). Un atentado de semejante calibre, resulta inverisímil que haya organizado y dirigido desde una cueva de Afganistán. (Recientes estudios de arquitectos independientes hablan de demolición controlada de las tres torres. La boca del impacto del pentágono coincide con la cabeza de un misil y no de un avión comercial. Muy pronto sabremos la verdad sobre estos atentados que todo indica son de bandera falsa)

En seguida la política más extremista se apodera de la Casa Blanca y del país, la que encarnan secretarios de estado que coleccionan las historias de los imperios antiguos y las causas de sus declives, la que beben de un Best Seller patriótico norteamericano, libro de cabecera del presidente (tal vez el único que se halla leído en años). La guerra denominada “preventiva” ya está en marcha, el modo más directo de acabar con ciertos regímenes hostiles a los intereses del imperio ya está en marcha. El eje del mal ya tiene trazadas sus primeras coordenadas y la impresionante y supermoderna maquinaria bélica (pública y privada) estadounidense ya apunta hacia la primera: Afganistán. La gran justificación del 11- S., no admite objeciones, el resto de las “potencias” del mundo, no pueden proclamar peros y dejan ejecutar.

En cambio, cuando el segundo punto por donde discurre el eje del mal es señalado, cuando en Afganistán (ya sin talibanes) ya se trabaja en el oleoducto que bajará al Índico, y se fuerza la agenda de la ONU para adelantar el tema de Irak, país cuya población sufre un tremendo y larguísimo embargo de más de diez años, cuando esto ocurre, el consejo de seguridad se divide en dos claros bandos. Los EE. UU. y Gran Bretaña encabezan uno acusando sin reservas a Iraq de poseer armas químicas de destrucción masiva y dar cobijo al terrorismo islamista, y proponiendo la legitimación del uso de la fuerza, o sea, el permiso de la ONU para atacar Iraq. A estos países se les suman España, que estrena por primera vez en su historia escaño y voto en el Consejo de Seguridad y Bulgaria, aún no restablecida de su larga pesadilla soviética. En el otro lado estarían Francia y Alemania, y Rusia y China, países que, por distintos motivos e intereses, apuestan por el desarme pacífico de Iraq, por medio de los inspectores de naciones unidas. El resto de países del consejo se muestran dubitativos, en principio e insobornables al cabo.

Las razones de la guerra las van a ir cambiando según les conviene; de las armas químicas de destrucción masiva y el apoyo al terrorismo, pasan a la eliminación del malvado y criminal régimen del bigotudo dictador iraquí, hombre muy fotogénico y de perfumadas axilas, con la gran proclamación del llamativo nombre de la guerra: “libertad iraquí”. Y todo ello para encubrir las causas reales: la ocupación militar y estratégica de esa zona del Oriente Medio y la administración de las segundas reservas petrolíferas más importantes del mundo.

Ni la más subyugante y persuasiva de las Sherezades podría ya evitar la orgía anglosajona de fuego y sangre… conmoción y pavor sobre las cálidas noches bagdadíes.

Es entonces cuando los arrogantes zapatos del presidente español adquieren su verdadero valor simbólico. Aquella estrechísima relación con el americano, acaso ya obedecía a unas nuevas y patentes directrices de política internacional; líneas en las que el gobierno de España, de modo unilateral, quebraría una trayectoria pacifista en política exterior marcada durante los últimos años.

Aquellos altaneros zapatos del 39 encentraron luego su horma en el abrazo (con beso incluido) del norteamericano durante los fines de semana rancheros, en los cuales se le ponía tejano hasta el acento. Y, sobre todo, en esa foto, ya para la historia, en que el español se remueve incómodo del lado del británico, hasta colocarse junto al gobernante del mundo buscando su poderoso flanco y encontrando una palmadita; todos en una isla atlántica, conscientes de su gran derrota diplomática, aislados del sentir clamoroso de la inmensa mayoría de individuos del planeta y anunciando su guerra preventiva, sangrante e insalvable, por encima de toda la humanidad.

24
Ene

El bloqueo y la dificultad

   Posted by: franjamares    in General

El bloqueo y la dificultad

 Por Begoña Ramírez

 Lo he notado en muchas ocasiones, cuando no consigo explicarme lo que ocurre a mí alrededor, cuando ni la razón ni las razones son suficientes, cuando no son ni siquiera creíbles. Ocurre que después de bombardeos indiscriminados sobre población civil (muchos de ellos niños), los dirigentes políticos se dignan a tomar posibles medidas para intentar resolver el asunto. Las imágenes de los niños azotados por el miedo y las bombas deberían ser suficientes.

Ninguna religión puede justificar los crímenes porque precisamente surgieron como la necesidad de buscar, mas allá de nosotros; ¿cómo se puede predicar el amor al prójimo matando?

¿Cómo se puede aceptar el asesinato de niños impunemente? ¿Acaso son sus dioses malvados y vengativos, o son simplemente la justificación visible de la barbarie?

Ninguna ideología que no respete merece ser respetada, el pensamiento debe ser libre, con la única salvedad del respeto a la vida, a la integridad de las demás personas.

El mundo que habitamos es múltiple racialmente, culturalmente, ideológicamente…

La conclusión a la que hemos llegado después de millones de años de evolución parece que pasa por matar, bien por ideología, territorialidad, por dinero… Por explotación.

¿De verdad hay alguien que se trague el camelo de la superioridad?

Ampararnos en dioses para intentar ser mejores, cuando tal vez apelando simplemente al dios del amor a los demás sería SUFICIENTE. Nunca he conocido a gente que ame menos a los demás que los que se escudan en la religión.

Entonces sobreviene la dificultad, para que no te duela demasiado, para que no te afecte, para que no llegues a pensar que los seres humanos somos una especie enferma, vengativa, egoísta y asesina. La dificultad para no sentirte incómoda en la propia piel.

Llega el día glorioso de la nueva toma de posesión y en este otro país ahora se anhela el cambio, se canta al cambio, con coros de confraternidad y amor mientras el eco de los últimos bombardeos aún resuena en nuestros oídos. Y quisiera cantar con ellos por la justicia y la paz, para todos… para toda la humanidad. ¿O es que acaso vivir en paz es privilegio sólo de unos pocos? ¿No somos todos iguales? ¿No son todos los niños de todos los países del mundo iguales?

¿Quién y por qué merece el trato de favor? ¿No es tu dolor igual al mío?

22
Ene

Yo y mis bloqueos (El verdadero discurso de Obama)

   Posted by: franjamares    in General

Yo y mis bloqueos

(El verdadero discurso de Obama)

Me acabo de bloquear. ¡Maldita sea! Yo y mis bloqueos. Y precisamente ahora, con un millón de personas gritando a coro para vencer el frío bajo cero, pendientes de mis palabras. No me sale la voz, y eso que el discurso de hoy me lo han escrito los fantasmas simplificado, como corresponde al momento universal de mi estrellato, la hora institucional más importante para el pueblo, un acto fastuoso con banderitas, serpentinas y voces en vivo, en cuyo momento culmen me encuentro ahora mismo, tan bloqueado, como las expectativas de futuro de la inmensa mayoría en este país de las libertades. He de salir de este encono inexplicable. Comenzare a leer sin más, de corrido, a precio de parecer algo nervioso o, peor aún, acobardado. Sí, lo haré así. Pero… ¿adónde están las letras de este discurso? ¿Le han entregado al presidente negro unos folios en blanco? O es que no puedo siquiera ver el contenido. Doble dificultad en este minuto solemne. Si miro fugazmente a mi mujer buscando una solución al embrollo, pero me encuentro con una sonrisa cómplice y unos ojos chispeantes que parecen alabar mi dominio de la situación, si apunto a mis niñas encontraré la felicidad inocente en sus pupilas como diciendo: “mi papá lo arregla todo y todo”. ¡Qué remedio!, miraré a mi secretario Rahmbo. Su mirada penetrante y severa devuelve la tinta a estas hojas. Pero pronto se chorrean letra tras letra, haciéndose ininteligibles. Creo que ha pasado ya demasiado tiempo y el público y las autoridades, sobre todo estas últimas, comienzan a mosquearse. Solucionado: Si no se puede leer nada de lo aquí escrito, hablaré con mis propias palabras, sacaré el discurso de mis adentros. Ahí va y sin carraspeos:

Hoy me presento ante ustedes con la humildad necesaria para sostener sobre mis hombros de hombre, este pesado cargo, que afronto con responsabilidad, entusiasmo, ilusión y esperanza, inspirándome como heredero de los padres fundadores.

Esto comienza de maravilla. La multitud aplaude y corea mi nombre y el nombre del país. No es para menos he tocado las palabras claves y me he mentado como chozno directo de los constituyentes. Y ahora la segunda parrafada y sin papeles:

Los problemas que afronta a día de hoy nuestra patria son quizá los más dramáticos e importantes de nuestra historia, Se avecinan oscuras tormentas. Esta crisis económica nos ha enseñado sin embargo algo muy importante que tenemos la obligación moral de corregir, de poner en su sitio. Me refiero a que debemos recuperar para el gobierno federal, el control soberano sobre la emisión de moneda y la fijación de intereses, el modelo de Reserva Federal en manos de la oligarquía bancaria Iluminati quedará derogada. Crearemos amparados en la constitución todo el aval público de crédito necesario y productivo para reactivar la economía física del país. Desmantelaremos todos los paraísos de lavado de dinero. La banca especulativa, esa que ha inflado adrede el valor de las hipotecas para asfixiar a los trabajadores y empresas honorables, los que han convertido a Wall Street en La Vegas, sin autorregulación ninguna que no fuera la de su propia usura, en interés del control de todo el país en pocas y oscuras manos. Esa élite sólo tiene un destino en esta nueva América que hoy nace con vuestro apoyo: su desaparición.

Ahora sí que esto se calienta. Seguiré sin respirar siquiera, que ya ha cogido el hilo:

El otro gran problema que nos aflige es el de las energías. Pero tiene un solución factible, si no a corto a medio plazo. Como nación responsable habremos de desarrollar de una vez por todas las energías libres, ocultadas desde hace años tras patentes propiedad de las corporaciones petroleras. Me refiero a la tecnología de motores de implosión, eléctricos y de pilas de hidrogeno para la automoción, a las plantas de energía nuclear de fusión, a las plantas eléctricas de energía cinécita tanto del viento como de las olas del mar, a la distribución de energía eléctrica de inducción Tesla… Es decir: energía limpia y barata que redimirá de la esclavitud a las gentes de nuestro país y al planeta entero. Y que por otra parte, desactivará las guerras que tenemos emprendidas en Medio Oriente y Asia central. Por ejemplo: Los pozos de Irak ya no serán necesarios, El oleoducto de Afganistán y Pakistán ya no será imprescindible… por lo tanto esos países podrán recuperar su soberanía. Dejaremos de financiar por tanto el terrorismo integrista y el terrorismo de Estado, descartando para siempre los atentados de bandera falsa. En este sentido, me comprometo a reabrir una investigación independiente, en línea con las iniciativas de los bomberos y demás cuerpos de Salvamento, para sacar a la luz la verdad sobre los atentados del 11-S.

Con respecto a Rusia, relegadas las energías fósiles, ya no será tan importante para nosotros y sus vanidosos y estratégicos pedos de crudo y gas, serán sustituidos por acuerdos comerciales que beneficien a ambos pueblos. Hasta Irán dejará de ser el eje del mal.

Consiguientemente, señores, en política exterior sólo nos quedará un embrollo por desmadejar, el de los judíos sionistas de Israel y sus asentamientos en el país de los palestinos. Como este conflicto viene de largo y tiene tintes religiosos y hasta proféticos, permítanme que me tome mi tiempo antes de arreglarlo, dejándolo para el final de legislatura. No obstante, anuncio que dejaré de venderles cazabombarderos, tanques y helicópteros apache a los líderes de Sion, para que con ellos no sigan asesinando ancianos, mujeres y niños.

El futuro, compatriotas, está en nuestras manos, trabajemos todos juntos hasta lograrlo. ¡Just we can! Dios salve a América y a los americanos.

Ya está, menos mal por lo menos el último párrafo del discurso coincide con lo escrito. Ahora sí que veo lo que decía. Menudas gilipolleces. Mi mitin ha estado mejor. Y la prueba es que la gente no deja de aclamarme y aplaudir. Sólo hay un inconveniente: mi secretario Rahmbo me ha lanzado una mirada torcida y el vice no deja de hablar por el móvil con cara de circunstancias. ¿Habré metido la pata?

EL PROFETA

(las opiniones del periodista mexicano Alberto Villasana)

Estimados lectores, hoy les quiero acercar una interesante entrevista concedida al periodista mexicano Alberto Villasana, dos veces premio nacional de periodismo en el país azteca, al que sus compañeros de la prensa apodan como “el profeta” por lo acertado de sus predicciones.

Son 6 respuestas a 6 cuestiones. A saber: ¿Qué pasa en la franja de Gaza? ¿Estas guerras son culpa de las religiones? ¿Habrá cambios con Obama? La guerra que viene y las profecías. El colapso financiero mundial. Méjico no se ha preparado.

Aquí el enlace original Indigomedia: tp://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion113/#7/7

En este contexto se puede entender que el colapso financiero internacional, con la caída subsiguiente de los precios del petróleo y del gas, pueda deberse también a una estrategia para debilitar econonómicamente a los países productores como Irán, Venezuela, o Rusia, en ese marco prebélico que apunta “el profeta” en sus repuestas.

En el mismo sentido el papel de Europa en el mundo pasa por la anemia política y estratégica que ya se puso de manifiesto tras la presidencia francesa de Zarcosy, y la iniciativa alemana “de que cada estado aguante su vela”, de manera prácticamente unilateral, en relación a las medidas contra la crisis. Lo que pondría de relieve que el gobierno de Alemania no se fía de nadie (históricamente tiene razones para ello), especialmente si al citado Zarco se le imputan ciertas relaciones (probadas por el periodista de la red Voltaire, Thierry Meyssan ), con la banca sionista Rothschild, la CIA y el gobierno Neocom USA, representado ahora hacia el exterior por la esperanza negra de Obama.

La irrupción del “nuevo siglo americano” y su imperio estratégico y militar de control de la energía y las finanzas globales; la respuesta rusa el 8 del 8 del 08 en Georgia, haciendo valer su poder militar y su arsenal nuclear; la espera de la China macroeconómica que aguarda agazapada tras el vapor de su paciente dragón milenario con más de la mitad de la deuda externa USA en las fauces. Y al cabo, Europa, demostrando una vez más, como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia, su falta de unidad y su desglose político.

En este contexto internacional se explican también los problemas de Ucrania con Rusia por cuenta del gaseoducto, y la aspiración de EE.UU. por incluir a Ucrania en la órbita OTAN.

España sufriría en este hipotético escenario bélico Gog contra Magog: Israel-USA contra Irán-Rusia (con sus órbita de aliados de parte y parte), un papel estratégico importante, dada la ubicación de las bases militares norteamericanas, de cardinal importancia, en suelo español.

A los ciudadanos rasos sólo nos queda el camino de la búsqueda de información independiente que saque a la luz la verdad, de la protesta pacífica pidiendo la paz a pie de calle, del cambio de conciencia… En pocas palabras: interferir con nuestra fuerza moral, con nuestra acción inmutable por el cambio de frecuencia planetaria, en esta locura profética de integristas y plutarcas, revirtiendo para siempre la historia escrita con sangre en las páginas bíblicas.

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16
Ene

Eternidad

   Posted by: franjamares    in General

Eternidad

 

por Franjamares

Ayer conocí a Eternidad. Sin propósito por mi parte habérmela encontrado. Tal vez Casualidad tuviera la culpa, aunque dudo que esta mítica dama exista de veras.

Había dejado de llover abriéndose el cielo de nubes. Caminaba por la orilla del mar, chapoteando entre la espuma, viendo a lo lejos el disco colorado del sol medio dormido, realmente feliz de respirar por mis ojos sus últimos rayos benéficos, los cueles pestañeaban en el espejo de las aguas como miles de estrellas caídas. La belleza mudaba mi alma de adentro hacia afuera.

Algo frío y húmedo tentó entonces una de mis manos. Mi padre me solía decir que hay tres cosas que siempre, siempre, están frías: las manos del barbero, el culo de una mujer, y el hocico de un perro, no sé si por este orden. Precisamente fue el hocico de un perro, tal vez el chucho de Eternidad, lo que en ese instante me tocó. Ella venía más alejada, paseando muy despacio, sin prisas, haciendo distinción de su nombre, con todo el tiempo del mundo.

Bañada con la luz diáfana del crepúsculo, su eterna figura es extremadamente hermosa. Lleva puesta su mirada en las aguas espumosas y la arena jabonaba del rebalaje. Va a pasar dulcemente delante de mí con gesto sonriente. No habla porque ella no necesita hablar. Es entonces que ocurre el milagro, aunque no sé si llamarlo encantamiento, cuando pasa junto a mí, tan cerca que no sabría precisar la distancia, noto el perfume de su tacto, siento el rubor de su abrazo cálido, un extraño hormigueo sacude todo mi cuerpo, tan próxima la tengo que mis ojos ya no pueden ver su mirada verde mar. Eternidad ha desaparecido, mejor dicho, parece haberse fundido conmigo y siento ahora su dicha, como la luz tibia y anaranjada del ocaso entre mis células. En tan dilatado lapso, el último rayo del rey se sumerge bajo las aguas.

El perro sigue su camino solo, olfateando entre la broza arrastrada por las olas, entonces se detiene, yergue las orejas y corre veloz al encuentro de una sombra al fondo de la playa, su verdadero dueño.

Me quedo como eclipsado, flotando sobre la arena y en el salobre del aire. El único tiempo real lo marca el latir pausado y sucesivo de mi pecho y el vapor templado de mi respiración. Eternidad trata de acallar mis pensamientos con su perfume de algas. Bullen a menos grados las cosas pendientes en la cabeza, los recuerdos entrelazados de la vida propia. Parecen desleírse las últimas noticias llenas de sangre inocente: el premio Nóbel de la guerra Peres, justifica tras su honorífico reconocimiento, la vil hazaña de asesinar en dos semanas a cientos de niños mujeres y ancianos palestinos… El oleaje picado también me ayuda a acallar la mente. El agua del mar lava la sangre del hombre en un mínimo juicio universal.

No sé cuanto tiempo paso en este olimpo a ras del mar. Y tampoco necesito saberlo.

Algo frío vuelve a tocarme, ahora lo siento sobre mi nuca desnuda. Una sola duda acude fugaz a mi cabeza: No puede ser el perro que ya se marchó, el culo de una dama se descarta por la superficie de contacto y ¿las manos del barbero?, ¿qué hace fígaro a estas horas en la playa?

Al volver la mirada hallo la respuesta. Una mujer, mi mujer, mi amante, mi compañera sigue acariciando mi cerviz de hombre. Se sienta a mi lado buscando mi abrazo. No nos hace falta hablar para decirnos que el tiempo se ha detenido. Que la realidad parece moldeable a nuestros ojos de adentro. Eternidad habita ahora también en ella, o ¿quizá siempre lo estuvo… y yo sin saberlo?

15
Ene

“Mi libro de cabecera” y “Yo poseo”

   Posted by: franjamares    in General

Mi libro de cabecera” y “Yo poseo”* 

Mi librode cabecera

Siempre el último. Es como el interruptor de la lámpara de la mesita, si funciona consigue alumbrarme antes de dormir, si no, me deja dormido al tirón.

De pequeño la palabra favorito era mi favorita. Luego descubrí el continente favorito de las palabras (los libros). Ahora tengo tantos autores, versos y personajes favoritos que me cuesta destacar a alguno de entre ellos. Vayan como ejemplo:   

Un autor:

Leo Pérutz: matemático y novelista de ascendencia sefardí. Sus novelas son una mezcla cabalística entre la historia y la fantasía.  Por citar algunas: La tercera bala, El maestro del juicio final, El marqués de Bolívar y El judas de Leonardo.

 Un verso:

Un poema de León Felipe.

Yo  no sé muchas cosas es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…

Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…

Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas es verdad.

Pero me he dormido con todos los cuentos

Y sé todos los cuentos.

Pero es gracias a otros cuentos

que damos sentido a la vida*.

*Esta coletilla es mía.

Un personaje:

Los niños de LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

de  Bertolt Brecht  http://www.desconexioncubana.com/blogs/fran/?p=792&preview=true 

 Yo poseo

Yo poseo un montón de huesos y músculos erguidos,

los justos órganos vitales para respirar, andar y reír…

y una víscera con forma de gran nuez pelada con la que pienso, recuerdo  y olvido.

También tengo hambre y sed.

Soy un sediento más del placer a dentelladas al cual llamamos felicidad.

Un hambriento de ideas hechas belleza,

un sediento de la experiencia del sorbo a sorbo de la vida y del amor.

También poseo un huerto de cariños de las personas que me quieren y a las que quiero, que riego a diario…

Todo lo demás que dicen que está a mi nombre, o es del banco o de la funeraria.

 * Textos para el Día del Libro en la Casa de las Palabras (Nerja , abril 2008)

13
Ene

Descargas…de Pasión

   Posted by: franjamares    in General

Descargas…de Pasión

Por  Franjamares 

La derrumba sobre la cama, la muerde sin pasión apasionadamente, la hace suya sin oposición  de su parte y alza su cuerpo desnudo como trofeo divino, plantándola sobre la pared del cuarto, junto a la ventana por donde se ven caer briznas encendidas y otros chispazos artificiales. Allí apontocada gime como loca, aúlla como loba partida en dos, suelta palabras insultantes… pero su voz es tragada por el fragor de los cohetes.

El alocado ritmo del amor entre ambos es tal que se estremece la pared entera descolgando cuadros y crucifijos, almanaques pasados de fecha, lámparas de aplique fundidas hace tiempo… Aquel envite rítmico parece una escalada al cielo pasando por setenta peldaños; recorren en la subida cada rincón de la pared de la pensión, al tiempo que el municipio quema los millones del presupuesto de festejos.

Este ruido de cohetes es ciertamente una banda sonora apropiada, sobre todo porque este año los fuegos llevan música, bellas melodías que, entre los estallidos propagados en el aire, alcanzan neumáticas los oídos de los amantes…

Casi llegan a la cresta, pero el cielo parece estar aún más lejos en este cuarto mojado de gritos.

Siguen ascendiendo a ritmo de traca, pero el placer también tiene su límite, su abismo, y en estas están, en la última y acelerada atacada, cuando el culo de la dama, caído el aplique de su alcayata, viene a dar con el cable electrificado haciendo verdadera masa.

La descarga eléctrica los engancha a la par que el orgasmo… y que el gordo del castillo. Por suerte, en una de las sacudidas, han logrado despegarse.

No hay víctimas. Magnífico polvo.

No vuelven a pisar aquella pensión en la vida.

Relato escrito durante la maratón de escritura de la Casa de las Palabras, Nerja (Málaga), mayo de 2008

El Conflicto

(a propósito del doctor Hamer y su nueva medicina)

Por Franjamares

Me han confiado el encargo de relatar un acontecimiento de cardinal importancia, dado el asunto tan delicado y doloroso del que trata, al que me he querido dedicar con sinceridad y tesón de entusiasta de la escritura, nunca de narrador avezado, pidiendo contar por ello con la indulgencia de ustedes, queridos lectores.

Mateo, nuestro personaje, lo tenía todo perdido. Los médicos (esto lo supe por un familiar suyo) hablaban ya de plazos. Hacía casi un año que entraba y salía de los hospitales como Mateo por su casa, un Mateo, hay que decir, que asustado y tembloroso, como si enfrentara cada vez el mismo problema, un problema en aumento para el que no había remedio. Y de igual modo tampoco encontraba familiaridad alguna en aquel frío entorno, por mucho que por las continuas visitas ya conociera al dedillo los parking, pasillos, cafeterías, ascensores, salas de espera, unidades de radiología, oncología y todas las gías propias de su temida enfermedad. Así como al personal de bata blanca o azulona ya fueran meros doctores o insignes camilleros, a los cueles se les llamaba acertadamente celadores, por el celo que ponían en su importante labor de trasporte y trato humano con los enfermos y familiares.

Fue precisamente uno de estos celadores quien le dijo a Mateo que probara con visitar a una doctora de su pueblo (he de decir que no recuerdo qué pueblo exactamente dijo, pero que tenía la consulta en Colomera), una mujer a la que llamaban la Depuradora, apodo que tal vez se debía al éxito que estaba cosechando con su novedosa labor médica, si no fuera por que a su padre lo llamaban Pepe el de la depuradora, al trabajar desde hacía años en el depósito municipal de aguas. En este punto he de decir que su terapia era también arriesgada, dado que el principal mentor y creador de la medicina que la Depuradora practicaba con su pacientes, acababa de enfrentar ante los tribunales de su país varias demandas de inhabilitación, cursadas por la clase médica oficial, cuyo veredicto acabaría confirmado y que textualmente proclamaba así (esto me lo facilitó Mateo en una esquela recortada del periódico): por no querer abjurar de la Ley de Hierro del Cáncer y no asumir las tesis convencionales sobre esta enfermedad, quedando demostrado que no es poseedor de las facultades de control de sí mismo, declarándosele incompetente como facultativo y para juzgar las necesidades de tratamientos contra el cáncer.

Cuando Mateo entró por vez primera en la consulta de la Depuradora, la sala de espera estaba atestada de gente, incluso algunos niños correteaban por el pasillo, ajenos a la reprimenda de sus madres o sus padres, los cueles conversaban sin cesar sobre sus dolencias, procesos y remedios. Un plato con dulces de navidad ocupaba el centro de la mesita, junto a las revistas del corazón; se entiende que del corazón metafórico de los cuchicheos, no del otro.

No es que tuviera hambre, pero los nervios tras más de una hora de espera, lo habían llevado a probar un polvorón. En ese momento la enfermera salió llamándolo por su nombre. Limpiándose los dedos de azúcar molido, entró a la consulta de la Depuradora. Ésta ya tenía ante sus ojos el expediente médico que le había exigido para atenderle, pero no estaba sentada del otro lado de su gran mesa escritorio de doctora en medicina, sino que lo recibió en pie junto a la entrada, rogándole que él primero ocupara sus asiento.

–En primer lugar, señor Maturana. Tengo que decirle que su situación es muy delicada pero totalmente natural y superable. No sé si habrá oído algo a cerca de nuestra medicina. Resumiendo, le diré que el cáncer es la respuesta orgánica de un proceso biológico que se inicia con un grave conflicto sin resolver recibido por el paciente en el aislamiento. La proliferación celular aparentemente malévola que provoca los tumores o la destrucción necrótica de las células, no son sino la respuesta orgánica del individuo conforme a cinco leyes biológicas. Así que lo primero que tiene que hacer es quitarse ese miedo paralizante que se le aprecia y que puede estar provocando nuevos problemas a su organismo, y saber que, una vez conocido el origen del conflicto, la curación, evitando ciertos riesgos de crisis epilépticas como el infarto, es casi absoluta en un elevado porcentaje. Para empezar le vamos ha hacer un escáner cerebral para determinar el epicentro de su conflicto y así ayudarle a que descubra de cuál se trata, aunque tal vez ya sospeche de algo.

Mateo se quedó petrificado, sin poder articular palabra, con una emocionada mezcla entre el asombro y la esperanza. Recogió el volante para el escáner de su cerebro (luego me confesó que en ese momento no entendía la relación que podía existir entre su cerebro y sus tumores) y salió de la consulta entreviendo una chispa más de luz en su futuro inmediato, que ya era mucho dadas las circunstancias.

En la cita siguiente, la doctora, mostrando una sonrisa redonda, ya sostenía las pruebas del escáner en sus manos blancas y sensibles.

–Mire Mateo, ve usted estos círculos concéntricos que salen de este punto de su cerebro, como si hubieran arrojado una piedra a un estanque.

–Sí –contestó el enfermo viendo una lámina abstracta.

–Este punto del lóbulo temporal derecho señala que su conflicto es de carácter territorial. Le pondré un ejemplo: Es algo a sí como cuando a un ciervo viejo uno más joven le arrebata su territorio y éste, expulsado, entra en un estado permanente de estrés, desarrolla un conflicto biológico, un conflicto de territorio, aquí –y señaló sobre su sien–, un poco por encima de la oreja derecha. El ciervo se comporta como un condenado, sueña tan solo con recuperar su terreno. No come, no duerme, adelgaza porque se halla en un estado de continuo estrés. En las personas las cosas suceden de manera similar que en el reino animal. En el hombre su territorio puede ser su casa, su familia, su empleo, cualquier cargo de importancia personal, incluso su automóvil, puesto que las personas tenemos muchos más territorios parciales.

Mateo en una de tantas conversaciones que tuvimos para esta narración, me confesaría que en este punto ya conocía la naturaleza de su conflicto, sin embargo, no voy a desvelar de cuál se trata por respeto a su voluntad.

A partir de ese momento, su régimen terapéutico cambió radicalmente. Empezó con la suspensión total de las quimioterapias y radioterapias de la medicina oficial, con una dieta curativa donde predominaba el agua pura, y un control exhaustivo contra el infarto de miocardio, una crisis más que probable en los procesos de curación de conflictos asociados al suyo. El resto eran molestias, procesos febriles, y dolores, a veces insufribles, pero que Mateo decía soportar con esperanzas de salida. Su propio organismo parecía querer echar fuera la sarna biológica surgida a partir de aquel síndrome conflictivo, un suceso del que sólo le habló a la Depuradora y a este humilde servidor de la escritura.

Puedo afirmar con precisión que pasados unos ocho meses Mateo acabaría plenamente recuperado de su grave enfermedad. Antes de salir para unas cortas y merecidas vacaciones a Punta Cana, me pidió que escribiera este breve relato de su historia y que lo diera a publicar en la revista local, por si acaso coincidía con otras tantas historias anónimas de personas perdidas en la desesperación de sus enfermedades.

Por mi parte, he querido tan sólo narrar este episodio vital de Mateo, sin vincular o incluir en el texto mi opinión personal a cerca esta nueva medicina, una terapia basada en las cinco supuestas leyes biológicas, las cueles, de ser ciertas, haría entender la enfermedad desde un prisma más natural, y yo diría hasta clásico, como aquel dios antiguo Esculapio y los sueños reveladores donde se le aparecía al enfermo haciéndole ver la causa de su mal para curarlo.

(A propósito de los temas: Depuradora y Polvorón, de la tertulia Telees, La Casa de las palabras, Nerja (Málaga) enero de 2009)

http://video.google.com/videoplay?docid=-3554093004369691182

8
Ene

Polvorón (Polvorín)

   Posted by: franjamares    in General

Polvorón (Polvorín)

Por Begoña Ramírez

Engullía a duras penas el polvorón que amablemente le había ofrecido su cuñada, prometiéndose que sería el último, ya estaba bien de indigestiones navideñas a golpe de villancico y reunión familiar. El boletín de noticias acababa de empezar y con la garganta aún reseca por el polvorón emitió un pequeño resoplido de espanto ante las imágenes de unos niños palestinos sangrando, asesinados en un ataque israelí. La presentadora en tono neutro, relataba el número de muertos con el mismo desparpajo que cinco segundos después enumeraba los premios de la lotería del niño.

Su hermano iba y venía de la cocina, ahora con unas copitas de licor, mientras los niños se peleaban incansables por cual era el regalo mejor. Ensimismado pensaba que necesitaba una cura de desintoxicación, depurarse como el agua para volver a ser persona.

Pero cómo nos limpiamos por dentro-pensaba ensimismado mientras asentía roboticamente a un comentario de su mujer que había provocado una risita histérica a su cuñada.

No sabía de qué hablaban, les veía mover los labios pero su mente se había quedado en blanco.

Sintió de pronto una punzada en el brazo izquierdo que le hizo reaccionar, ¿un amago de infarto? No su hijo pequeño que reclamaba su atención con las piezas de su último juguete entre las manos.

-Se ha roto- musitaba el pequeño….

Miró a su hijo de tan sólo cuatro años y por un momento las imágenes de los muertos en Palestina se le cruzó de nuevo veloz.

Día siete por fin, vuelta al trabajo, al cole, vuelta a la rueda.

A duras penas había logrado conciliar el sueño, demasiadas tareas pospuestas, mucha fiesta en el cuerpo, comilona de rigor en la Nochebuena y en la Nochevieja; dos almuerzos familiares, una cena de empresa, otra con el club de amigos de escalada libre, la borrachera imprescindible de fin de año con churros a las siete de la mañana. Y como broche final la noche y el día de reyes con roscón relleno de chocolate y nata. Y todo a ritmo de fun-fún, lucecitas de colores, empujones solidarios en los grandes almacenes, pisotones en las colas para envolver los regalos y dos o tres peleas muy amorosas y navideñas con otros conductores abusones.

¡Oh la Navidad!, que regusto pastoso, que mezcla de dulce y empacho.

Que derroche de solidaridad por todas partes. Preparados para engrosar las listas de parados el día siete, listos para volver a escuchar la retahíla de mentiras de los dirigentes políticos de todos los países del llamado primer mundo. Acorralados entre el miedo y la incertidumbre, presos de nuestras necesidades, no todas reales, la mayor parte impuestas por un mercado que necesita mercado para venderse.

Se acabó el fun-fún y vuelve la crisis que se había agazapado entre los adornos navideños. Se acabó la representación y de nuevo en la cola del banco, observando con perplejidad el anuncio de una jubilación maravillosa en la que al fin podrás disfrutar de la vida. Porque todo lo demás ha sido puro trámite, vida productiva. El futuro siempre está por llegar.