17
May

Náufragos

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Náufragos (del intercapitalismo)

Mientras las bolsas se columpian en los parqués globalizados –suben, bajan–, polarizadas por los especuladores (con su ataque carnicero al euro, han dado el ultimátum a ZP y arrimado el ascua a la sardina de los Tory en las elecciones británicas); mientras  rescatan con dinero real de nuestros impuestos la híper-deuda-griega, amañada por la derecha neoliberal, dejando a los de la vieja acrópolis listos para que les den por el griego; mientras la veleidosa nube de cenizas volcánicas se pasea cerrando aeropuertos, por la meseta ibérica, soplada ahora por los vientos del norte; en tanto el rey de España (fumador empedernido) pasa por quirófano con amago de cáncer de pulmón, que aseguran es benigno (razones borbónicas); mientras hace frío y hasta nieve en el mes de mayo, para que no nos quitemos el sayo ni la leyenda lobby nuclearista del CO2; mientras la corrupción de los gürtel petrifica el rostro ya pétreo de la derecha nacional y los tardo-franquistas consiguen echar de la Audiencia a Garzón; en tanto y cuanto el ínclito ZP improvisa mientras se alcanzan  los cinco millones de parados y hace mutis por la manga con su mano izquierda para sacar la derecha (otro plan de ajuste a la griega); mientras esto pasa (adobado con las peras internacionales: como la súper-marea negra del Golfo de México, los asentamientos judíos en palestina, los bombazos en Irak, el “temido” programa nuclear iraní…); y todo ello nos lo cuentan en la tele digital, que falla más que una escopeta de feria, las personas físicas, decía, tratan de vivir y de amar (interesante labor)… quieren ser felices, a pesar de los pesares.

Ahora más que nunca se nota que la política y la economía están alejadas de la gente. El poder financiero privado (cada vez en menos manos), solapado en las grandes corporaciones, los bancos centrales y comerciales, tiene las riendas de las democracias, dictaduras y dicta-blandas del ínter-capitalismo globalizado en donde vivimos (incluidos rusos y chinos).

Los bancos centrales imprimen los billetes “falsos” para venderlos como buenos; los bancos comerciales compran estos billetes (que no son siquiera de papel sino meros datos cliquedos en una macro-computadora) y los prestan al empresario y ciudadano real (economía física), multiplicados hasta por 5 (índice de caja fiduciario), quedándose con intereses y capitales, siempre por 5. Sí, ustedes lo han pillado: es a través de nuestra deuda como convierten en dinero real, el sacado de la chistera. Una deuda con cara de conejo que tendremos que pagar de por vida: caudal contante y sonante, listo para sacar de circulación y amasarlo junto al negro en los distintos paraísos financieros.

Crearon una descomunal burbuja, vendiendo hipotecas hasta debajo de las alcantarillas. Los famosos Ninjas, subterráneos con ojos de gelatina, subidos en caimanes blancos por las cloacas de la gran ciudad, que eran titulares de hipotecas trampa, garantes de bonos basura y de sus derivados, para inflamar el mercado de dinero virtual e impagable; es decir, de bancarrota asegurada. Asegurada si no fuera por que estos gerifaltes del capitalismo liberal se adjudican las ganancias y socializan las perdidas. Controlan por supuesto a los políticos (de izquierda y derecha), que apresuradamente han creado macro-rescates (billones de dólares y euros en deuda pública), para salvar su sistema usurario. Pero a cuenta de nuestros impuestos, la prórroga indefinida de la recesión y las mermas sociales y laborales en todos los países. Y si nos descuidamos tal vez quieran quedarse con los servicios públicos esenciales al modo americano (educación, sanidad…) Y extraigan de ellos el máximo rendimiento para dejar sin escuela ni salud a amplios sectores de la población. Primer mandamiento del capitalismo: comprar barato y vender caro.

Pero el monstruo aun aguanta en sus pies de barro. Los tutores del capital, usan su propaganda y sus mass media para adocenar la opinión pública, fraguando sus intereses en la olla a presión capitalista: la amenaza terrorista de los (en nómina) de al-Qā’ida, la nueva guerra fría (con rusos, persas y chinos) por el control de los recursos fósiles energéticos del planeta, ubicados, mira tú por donde, en Oriente Medio y Asia Central.

La nave ínter-capitalista hace aguas por todas partes. La vía griega en la más gorda, aunque también hay otras sangrantes como la de Dubai, en cuyas altísimas azoteas rascan el cielo las huríes.

Un barco con ese sistema de navegación está condenado al zozobre. Nosotros ya somos los náufragos: inmigrantes sin papeles, parados, contratados basura, hipotecados hasta el cuello, deudores post mortem, Paganinis de facturas e IVAs engrosados, consumidores de petróleos por la nubes y tabacos en órbita, mocosos de la alergia y la gripe A, enfermos de cáncer, inmunodeficientes y fibromialgios, hinchas de su equipo, peatones con el depósito vacío, consumidores consumidos… y por encima de todo: personas con el alma en la boca que buscan ser felices…

Y es que tenemos la manía de ser felices aunque nos engañen, nos endeuden, nos manipulen, nos la metan doblada, y nos arrojen por la borda del sistema globalizado sin salvavidas. Náufragos de la vida, que empezamos a descubrir que el naufragio solo se produce en nuestro esquema mental heredado. Que podemos cambiar por dentro para cambiar lo de afuera. Y que aún no queremos poner en práctica eso de que el pirata es valiente mientras el náufrago se lo crea.

Franjamares, mayo de 2010.

10
May

Agustina

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Agustina*

 Llevaba en aquella situación demasiado tiempo. Sin saber cómo ni por qué, su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital que la conducía siempre al mismo lugar, al punto de partida, y cada vez que intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa, como los cangrejos.

Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro, por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible. Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tiranamente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado anulado, aplastado, aniquilado.

Esta condición la hizo a veces irresponsable, si su voluntad no dirigía la partida, podía transgredir las reglas, adentrarse en el viento de la locura que la llevara a sus deseos y vivencias más adolescentes…

Pero los batacazos la hicieron al cabo recelosa y atormentada, atrapada en unos deseos vanos, en la búsqueda incesante de un equilibrio emocional siempre inestable.

La vida la llevaba y no sabía lo que hacer…

Con todo, ella sabía que lo único importante ahora mismo eran los ratos con él, esos en los que no solo se hallaban uno al lado del otro, sino que estaban realmente juntos. Entonces se congelaba el tiempo, o ni siquiera existía. Sentía en ese lapso el susurro del infinito, y uno subía sobre el otro, se ayudaban a trepar, apoyando cuerpos sobre almas para subir al tejado y ver las estrellas, para respirar del misterio, soltando ingenuos los pies del suelo de la mente.

La vida la llevaba… pero no se arrepentía de seguir  fregando suelos, de retirar felpudos, de pasar las horas y el trapo… Antes odiaba cruzarse con las miradas de reojo de las señoras del edificio, pero ahora le deba lo mismo. Acaso no le perdonaban su osadía: era guapa aun a sus años, y no se habían percatado. Sí, se conservaba de maravilla, de un tiempo acá todavía mejor, volvinedo la vista de los encalvecidos maridos demasiadas veces…

Agustina tenía una sonrisa franca, que abría sus pétalos por la mañana a pesar de las fatuidades del ambiente. Y lo más inconcebible: El señor Hachack, hombre en edad de merecer, había abierto su apartamento de lujo y su corazón, a ella, a la portera del bloque, a la señora que saca las bolsas de basura y que es mejor ver ajada y pobre, cada una en su lugar.

Agustina tenía pues todos los ingredientes para ser feliz pero no lo era. Había buscado el amor incesantemente durante sus años de ardiente juventud… había querido amar a un hombre bello pero casi siempre la belleza envuelve un alma hueca. Encontró a uno que enfrentaba la vida de manera temeraria, otro que huía sin cesar a satisfacer sus pequeños vicios y otro, peor aún, que lo asfixiaba su condición timorata. De cualquier modo nunca les dejaba tiempo, ni de mejora ni de agravio: pensaba insistidamente que no eran los hombres que el destino había puesto para ella.

Por todos había sufrido la decepción y la amargura, sufrimientos emanados más de su propia zozobra, que la que ellos alcanzaban a infligir. Había abierto sus sentidos para captar el sonido de algún corazón gemelo, tras las apariencias… pero su búsqueda se convertía en obsesión, ya no buscaba a un hombre sino un ideal de hombre que sólo existía en su cabeza.

Cuando ya no esperaba nada, cuando vivía el refugio del crustáceo, solapada en su trabajo, en un par de amigas y en sus paseos junto al mar, surge Damián del portal del edificio, la mira a los ojos, le sonríe con una familiaridad extraña y exquisita. Magia. El amor existe… Una semana después están juntos, charlando, riendo, respirando el mismo aire en una terraza cualquiera de la ciudad, saboreando una velada de idilio.

No sabía qué hacer. La veleidad de su sino, en cualquier momento, podía arrancarla de aquella felicidad que tampoco ahora creía merecer, y volverla al mismo punto de partida. ¿Cuanto más podía durar aquello? Damián Harshak parecía quererla, era caballeroso y sensible, cercano y comprensivo, le había pedido incluso que vivieran juntos, que fuera sultana de su piso de lujo… Todo tan irreal y tentador, pero prefería pensar que el destino le impediría fructificar su amor junto con él. No se permitía se feliz porque nunca se había fiado de su destino.

Algo había que hacer, ¿o era mejor no hacer nada? Decidió que la solución podía ser dejarse llevar por la vida, fluir con las cosas que se cruzan por el camino, sin recelos, sin prejuicios, sin miedos ni ilusiones que no son siquiera esperanza.

Esa parecía la solución. Por eso era mejor seguir viviendo en su casa del portal, a unos metros del cuarto de los contenedores. Amar de Damián sus momentos de intimidad compartida, de amor cuerpo a cuerpo, de encuentro de almas… sin embargo cada uno en su casita; sin darle opción al mísero destino para que chafara su dulce idilio con aquel sesentón de corazón cálido y vida sana.

¿Juntos podrían encontrase a sí mismos? Treparían uno sobre el sexo del otro, amándose con intensidad, subiendo a sus explosivas amalgamas de luz, para llegar al cielo. Pero con toda naturalidad, sin pensar siquiera en ello, como el que no quiere la cosa. Quizá en ese guardar distancia con sus miedos, podían encontrar al unísono, el verdadero sentido de sus vidas.

 *Relato de final abierto, iniciado por Begoña Ramírez y terminado por Franjamares, Tertulia Entrelíneas, Nerja, abril de 2010.

1
May

Preguntas sin respuesta

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(Silogismos con interrogante)

-1-

¿Aquello que fue sigue siendo?

¿Cuanto será, es ahora?

¿Lanzó alguien la flecha del tiempo?

-2-

¿Hizo el hombre la usura a su imagen y semejanza?

¿Es el capitalismo pasado, presente o futuro?

¿Tiene el monstruo los pies de barro?

-3-

¿Se hace fuente el duende del alma sensible?

¿Puede frenarse la manifestación artística?

¿Si se vuelve marca puede perder su alma?

-4-

¿Puede la vida dejar de ser?

¿Es la muerte punto y final o seguido?

¿Es necesario pensar en qué vendrá cuando tratamos de la vida?

-5-

¿Con qué habría que tallar el diamante de los niños?

¿Es el amor como el cristal duro pero frágil?

¿Somos nosotros los millones de fragmentos de ese único fractal?

-6-

¿Es nuestro destino un documento en PDF?

¿Si podemos modificarlo, conocemos el programa?

¿O el programa es lo que está fuera del programa?

-7-

¿Son los sueños la verdad?

¿Es la verdad una concatenación de sueños?

¿Soñamos siempre lo mismo? ¿Somos parte de un mismo sueño?

-8-

¿Es la muerte una metamorfosis?

¿Puedes llegar a ser mariposa sin pasar por capullo?

¿Somos la mariposa posada sobre el roble, plantado sobre la tierra, flotando en el mínimo universo, fajado todo a la inconmensurable nada?

Franjamares, abril, 2010.

24
Abr

EL COMERCIANTE DE LIBROS (Taayib al Kutub)

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EL COMERCIANTE DE LIBROS (Taayib al Kutub)*

Por Franjamares

Aún guardo en mi bargueño, como si lo sacara recién de las alforjas, aquel secreto de Samarcanda. Visto ahora desde la experiencia de su auge, ha supuesto un descubrimiento maravilloso. Un salto de provecho en la transmisión del conocimiento. La prosperidad de las ciencias y las artes que ahora pueden salir del estrecho celo de unos pocos para propagarse fácilmente copiadas por todos los rincones del mundo.

Este secreto custodiado en Samarcanda en tiempos remotos, donde resultó mejorado, fue arrancado de los labios trémulos de dos oficiales chinos prisioneros tras la colosal batalla de Talas. El intérprete del general abbasí Ziyad, no daba crédito a sus oídos: el secreto del papel de arroz desgranado con todo lujo de detalles por aquellos infelices, dos supervivientes que se contaban entre los escasos oficiales, pues solo una décima parte del ejercito chino quedó con vida en aquella campaña tras la algarada de sables árabes, persas y turcos, a orillas del río Talas.

La fábrica de papel de Samarcanda era un lugar restringido, pero no inexpugnable, menos para un joven taalib huésped del alfaquí, como yo era en aquel entonces. Su blanca, útil y barata producción acabó distribuida por todas las tierras del Islam. Pero la fórmula de su manufactura ya no podía aguantar más entre sus muros. Y otras ciudades del oriente arabófono han conseguido también su alquimia y ya se prodigan en su fabricación.

Nosotros la trajimos para el occidente. El nuevo soporte de la escritura ya se exhibe en los zocos de Al-Andalus. La medina de Játiva compite con las principales ciudades árabes en la fabricación de este magistral invento. La calidad de nuestros papeles alcanza la altura de nuestras sedas, de nuestras telas, de la industria de Tiraz, que en Córdoba se especializa en la fina cordonería.

El coste elevado del pergamino acabará relajándolo en todos los reinos del norte al polvo húmedo del olvido, el precio del papel que estamos elaborando ya provoca una revolución cultural por cuanto supone de propagación del material escrito, y de mejoría en la publicación de libros. Como este que ostento entre mis manos y que pronto las manos de mi mejor kaatib trasladarán al papel una y cien veces.

Se trata de una obra admirable, a la misma altura sino por encima de las letras árabes que vienen como paradigmas del Oriente. El Collar Único de ibn Abd Rabíhi, que toma su título por alegoría con un collar de perlas, es un conjunto de saberes árabes y universales; un libro que pretende albergar en su seno el alma de todas las artes, ciencias y filosofías de la vida; es por tanto el libro de la vida.

Cada capítulo de El Collar Único, engarzado y pulido, lleva por nombre una piedra preciosa, veinticinco piezas que bajo su nombre presenta y desarrolla un arte distinto. Caben como ejemplo las azoras de la Perla, acerca de los brillos y sombras de la poesía; el Topacio, lleno de refranes sobre la generosidad humana, a cundir como dechado en este nuestro Al Ándalus; el Zafiro, dedicado a las ciencias; el Coral que versa del protocolo y los buenos modales; la Plata, que narra historias de embajadas y anécdotas de ilustres delegaciones, desde los califatos Fatimí y Abbasí hasta el propio Bizancio; el Oro, que transmuta los secretos de la algarabiya, la lengua y la gramática árabes… y otras gemas con las que educar en la cultura oriental a los jóvenes andalusíes.

El Collar único verá en mi alhóndiga de papel y tinta su primer y gran renacimiento. El papel lo hará volar como paloma blanca por todos los confines de Al Ándalus y el mundo mediterraneo y oriental con el que compartimos idioma.

La mofa acuñada por el poeta de sobrenombre Al Qalfat, mote que proviene de calafatero, el peón que unta brea a los barcos, tal vez puesto por el color terroso de su piel o por su higiene mejorable, que ha comparado la obra del Collar con una ristra de ajos, no es otra cosa que envidia y buscado menosprecio, propios por otra parte del ambiente de afilada competencia cultural y poética que se vive en los campos y madinas de Al Ándalus en estos tiempos bulliciosos,

La daga del cálamo del poeta calafatero ya ha destrozado la obra poética de otros autores, pero nada podrá hacer contra las piedras preciosas del Collar de ibn Abd Rabihi, verdadero libro de la vida, que coloca nuestra cultura a la altura del mundo civilizado.

Pero si El Collar Único es el libro de la vida, de la vida social, cultural y administrativa del estado, otra obra que espera turno de escritura de otro compatriota, del ínclito Ibn Masarra, no es sino el de la vida prístina y espiritual: el Libro de la explicación penetrante, que contiene, sin duda, la clave de un sistema esotérico, de una filosofía inspirada en Empédocles, el más antiguo de los sabios griegos. Era éste todo un hierofante, un profeta consagrado a la enseñanza y las prácticas espirituales, que vivía retirado del bullicio mundanal, que rechazaba honores, y realizó su gran viaje iniático a Oriente.

Ibn Masarra también vive apartado en la sierra de Córdoba, en su pensamiento heterodoxo, racionalista y de iniciativa en la interpretación y la indagación personal –ya tratada en otras de sus obras, como el Libro de las letras, sobre los arcanos del álgebra mística–, se sublima la teoría de la emanación jerárquica de las cinco substancias: el elemento primordial o materia prima, que es la primera de las realidades inteligibles; la inteligencia; el alma; la naturaleza y la materia segunda o corporal…

Estos libros de Ibn Masarra, copiados por mi fecundo kaatib, circulan de mano en mano, y no solo entre los simpatizantes mutazilíes, son buscados como el agua por las almas ávidas de conocimiento: no hay autoridad más allá que la intelectual, afirma Ibn Masarra. Se alternan a veces con las cartas clandestinas de los hermanos de la pureza, eludiendo la vigilancia de los alfaquíes, exacerbando su cólera, pero escapando de su intolerancia como el agua entre los dedos.

Llegarán estos libros hasta el Oriente, donde los maestros ortodoxos abordaron la tarea de refutarlos. No deseo que estos anatemas, corrompidos con la envidia, lleguen hasta los tribunales de aquí o de allá y se acuse al sabio Ibn Masarra de hereje o de zindiq, agitador de dogmas. Este humilde comerciante, amigo del maestro, velará por su integridad como persona, de la calidad como maestro que ha hallado la vía, y su talento como escritor, cuyos libros clarifican a quienes los leen.

Sólo me resta dejar para otra carta el análisis con más extensión de su obra.

Taayib al Kutub. Almería. 299 hiyra.

* (A propósito del tema El libro de la vida, tertulia Entrelíneas, abril de 2010, Nerja)

11
Abr

Laberinto mineral*

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Laberinto mineral*

Ah Nils ¿Quieres que subamos al Torcal?

Ah, venga vale.

Aparcamos el coche en un punto del carril desde el que nos era fácil llegar al tajo.
Una tarde espléndida con olor a tomillo, romero y otros olores a los que yo no sabría ponerles nombre. “Todos los colores del verde” que cantara Raimon al País Vasco.
A nuestra espalda el imponente paso de Ventas de Zafarraya y delante, a tiro de piedra, El tajo del Torcal.

Nos aproximamos al borde cuando ya el Sol estaba cerca de su ocaso, Delante de Nosotros, hacia el poniente, nos sorprendía el impresionante paisaje que desde allí se dominaba. Quedamos de pié por un rato anonadados por el espectáculo de aquella infinitud: líneas de montañas al contra luz entre las que se colaban los rayos anaranjados del Sol iluminando las colinas protuberantes del valle ya en sombra.

Intentamos balbucear los típicos comentarios que se hacen ante una visión semejante. Pero entendimos que aquello no era para hablar y decir tonterías que pudieran enturbiar lo mas mínimo aquel inmenso instante. Quedamos en silencio.

Nos sentamos en sendas rocas, uno frente al otro y comenzamos a escudriñar el suelo que teníamos delante, bajo nuestros pies: palitos, piedrecillas, pequeñas plantas, una hormiga que cruzaba, y a comentar sobre lo que veíamos, sobre lo que dicen los científicos en cuanto a la vida, bla, bla, siu, siu.

De pronto nos miramos y rompimos en una carcajada de alegría contenida a dos pasos del llanto. Ambos los dos supimos en ése instante lo pequeños que éramos…

Tan pequeños que hasta nuestra sombra se había extinguido entre los arbustos, y la luz vencida del ocaso apenas bañaba nuestros contornos. Brillaba ahora encima de las rocas, realzándolas, dándoles vida, encendiendo nuestra imaginación debido a sus formas caprichosas. Se recortaba un perfil de hombre parecido al de Quevedo; árboles de piedra se erguían, fuelle de abrasados acordeones parecían otras peñas más elevadas que aún captaban el tono añil del firmamento.

Nos adentramos aclimatados a la nueva luz que ya parecía emanar de las mismas calizas, rocas de 150 millones de años. El sonido de las aves se apagaba, vencida la furia amorosa de minutos antes, y ahora los cárabos ululaban entre las sombras salpicando apenas el silencio. Un sendero sinuoso corría entre pinos arbustos y peñascos flanqueado en ciertos puntos con flechas de madera, que marcaban algún itinerario turístico. Era fácil adentrarse en aquel camino mágico. Andabas un solo paso y parecía que penetraras tres veces más en el seno de ese mundo mineral y vivo, donde las piedras también tenían vida y costaba diferenciar su latido del de las plantas y animales. La naturaleza era una y no hacía distinciones. Nosotros mismos sentíamos su verdad por dentro y por fuera.

Quebrantamos el sendero de las flechas y los pasos libres nos llevaron a una planicie plantada de rocas que crecían hacia el cielo. Sus formas caprichosas eran refugio y cauce del viento del sur y las lluvias de poniente. Bajamos por una vereda que descendía a los pies de un angosto desfiladero, donde oímos rodar las aguas de un riachuelo.
Abajo, la escasa luz de la noche estrellada, aún sin luna, apenas penetraba entre la maleza y la línea mineral de la quebrada.

¿Nos habíamos perdido? Era evidente que hacía rato que las flechas quedaron atrás, que ya nada marcaba el terreno y que, inevitablemente, habíamos perdido todas las migas de pan de nuestro retorno. Sí. La memoria de por donde habíamos pasado se confundía ahora entre la espesura de formas y vagábamos por el desfiladero sin saber siquiera por dónde habíamos entrado. La magia perdía su brillo. La preocupación erizaba nuestros vellos a la vez que lo hacía el descenso de la temperatura; comenzaba a notarse un airecillo helado que soplaba serpenteante por el arroyuelo cada vez más ruidoso.
¿Donde estamos? ¿Como hemos llegado hasta aquí?… pensábamos en voz alta buscando el atisbo de alguna salida, perdidas las referencias, los puntos cardinales, e incapaces de leer el mapa orientador del firmamento.

Volvamos hacia atrás. Por aquí no se ve ninguna salida. Nils llevaba razón. La oscuridad se cernía en el corazón del torcal y dos hombres caminaban perdidos en su laberinto.
Hay que guardar la calma. Caminando en una sola dirección lograremos salir. Era yo ahora el que aconsejaba con el frío entre los dientes, buscando en el cielo algún punto de referencia. Una estrella gorda y colorada destacaba entre las demás a escasa altura del horizonte de piedras.

Aquella. Dijo Nils. Venga, contesté, esa señora nos sacará de aquí. Nos guiamos pues de su fulgor, como magos de oriente dentro de un descomunal decorado calcáreo de occidente. Trepamos por una grieta subiendo hasta el umbral del desfiladero. La estrella nos seguía, nos llamaba; tintineaba su luz cálida en medio de campo abierto y tortuoso. Resbalamos, tropezamos, caímos, nos levantamos, ascendimos, descendimos, escalamos, saltamos y avanzamos hasta que nuestra amiga alumbró la pintura blanca de una de las flechas del camino acotado.

Volvíamos a reír con más fuerza incluso que antes; ahora sí que éramos pequeños, pero nos sentíamos felices de serlo, afortunados por latir en medio de la naturaleza como un elemento más del entorno. La confianza recelada nos había extraviado más aún; la tranquilidad nos puso un faro en el cielo que evitó nuestro naufragio. Somos pequeños y somos grandes; lo de arriba es abajo; el mundo mineral también tiene su consciencia; dos hombres perdidos nunca lo están si confían en sus pasos.

*Relato de final abierto, empezado por Juan Pérez de Siles y terminado por Franjamares, tertulia Entrelíneas, Nerja (Málaga), abril 2010.

3
Abr

Selecta reunión (relato)

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En aquella selecta reunión se encontraban 12 personas cuando hizo su entrada la profesora Bilderberg. Todas las miradas se volvieron hacia ella, en el momento que la puerta se abrió. Ella, tranquila y relajada se quedó mirando al grupo de mirada expectante y les dijo ¡Lo hemos conseguido! Los gritos, saltos y muestras de alegría del grupo chocaban con sus trajes y rostros circunspectos. Una vez que se hubieron serenado, se volvieron a sentar alrededor de aquella mesa ovalada, dejando a la doctora el espacio principal.

–Hemos conseguido crear una pandemia de escala mundial, sin fundamentos científicos ni médicos que la avalaran, avivando el fuego del pánico entre la gente sencilla, alimentado con el oxigeno cómplice de los grandes grupos multimedia y haciendo gastar a los gobiernos del primer mundo miles de millones en antivirales y vacunas basura, cuyo riesgo para la salud era mayor que el que pretendía evitar… Es decir: un montaje excepcional que nos ha reportado 700 mil millones de dólares de beneficios netos y que nos ha mantenido tieso el índice de todos los parqués,  a pesar del hundimiento de las financieras y de las demás empresas dependientes del crédito circulante global… sólo tuvimos problemas con los medios de comunicación que aún no controlamos del todo, básicamente Internet (que ha  alertado a la opinión pública pero no ha podido vencen la connivencia de los gobiernos. En esto último tengo que hacer una excepción: responsables de sanidad de algunos países del Este, trataron de desenmascarar la falacia evitando comprar los millones de dosis de la vacuna recomendados a sus respectivos países.  Todos los demás hicieron religiosamente su millonaria compra, aunque luego el material ha sido utilizado en apenas un 15 por ciento, Ya saben que ni siquiera los médicos se vacunaban como ejemplo vivo para sus pacientes…

–Un momento señora Bilderberg –quien habla es el señor Dos Santos, masa gris de uno de los principales grupos corporativos presentes–. Las productivas falacias que se extienden sobre la salud mundial y el etiquetaje de las distintas enfermedades, que afecta a científicos, profesionales y pacientes de casi todo el mundo; iniciativas que, denunciadas ya por los antagonistas, no sirven para curar sino que tratan de convertir las patologías en crónicas para facturar de por vida las medicinas prescritas; ¿Son también estos establecidos sofismas extensibles a los miembros de esta mesa? Quiero decir: Aquí se ocultan datos de mucha índole e importancia. Pero por ahora sólo sacaré a colación el asunto de la pandemia que acabamos de liquidar. Los laboratorios de la que usted fue presidenta, distribuyeron una ingente cantidad de material viral biológicamente activo, de varios tipos y con alto riesgo de mutación. Y si hubiera prosperado su reparto final entre las cobayas ciudadanas, la pandemia no hubiese sido prácticamente inicua sino necesariamente mortal. Un pequeño laboratorio de la república Checa tuvo la precaución de probar las muestras entre cobayas antes de etiquetarlas y pasarlas al mercado minorista de las farmacias. En principio creímos que fue por una sospecha personal y puntual, o simplemente por casualidad, pero ahora sabemos que el jefe de ese laboratorio centroeuropeo fue avisado por carta… una carta anónima recibida en su vivienda privada. ¿Por qué no se deja ya de esta consabida palabrería para alienados y nos explica qué está pasando de verdad, por qué nos omiten esta y otras informaciones?

–Veo que su grupo ha confiado demasiado en un consejero como usted –exhala la señora Bilderberg con las ideas amuebladas y la dicción penetrante–, alguien con un discurso así…  Me sorprende su permeabilidad cospiranóide, señor Dos Santos… Todo cuanto se ha sabido –posteado más que publicado– sobre ese caso, no es sino invención nuestra… Nosotros creamos la alarma, también tenemos que crear a diatriba visceral a la misma. Qué mejor que en la red… Y mientras tanto los responsables políticos saben cual es su papel para rentabilizar nuestro negocio, digo nuestro, del que ellos también se benefician… Tienen una fatal paradoja: la supuesta pandemia inventada y una frustrada pandemia real, mortífera, y todo esto produce incertidumbre y por lo tanto miedo. Esta última palabra es la que vuelca la balanza de nuestros intereses…  La gente, amigo Dos Santos, quiere tener cerca su medicina, esa es su muleta y nosotros sus ortopédicos.

Dos Santos ha mirado atónito a su jefe que sonríe con maquiavélico placer… Ha hecho el ridículo pero esta contrariedad no parece afectarle en profundidad.

Ahora sí que no sé cuál es mi lugar en esta reunión. Pero me lo imagino, y las evidencias coinciden con las intuiciones. Si me permiten unas ultimas palabras. Número 10 en Harvard, master en La Sorbona… Una vida de altos vuelos desde joven… pero nunca quise morder el anzuelo de la toga y los símbolos fraternales… Mi infalibilidad en los negocios nace de una armonía interior, que se esfuerza en vibrar al unísono con la armonía del cosmos, en su inteligente proporción y orden. Ahora la gente anda perdida, busca fuera, se identifica con sus necesidades aprendidas, con sus obsesiones y deseos, naufraga si le faltan estos apoyos mentales y como resultado enferma para que nosotros le sirvamos su remedio, que sólo remedia y no va al fondo de la cuestión…

Sigan ustedes usufructuando la enfermedad y el miedo de la humanidad, la avaricia es la máxima droga de la mente junto con la soberbia… Quizá me decida por fin y me vaya a plantar tomates, que son una farmacia en sí mismos. Puedo destinar mis próximas energías al impulso de las medicinas tradicionales y holísticas y al fomento de la salud integral del hombre y la mujer… En estos temas empiezan unos pocos, pero su magnetismo acaba por atraer a millares, y esos miles no son sino una potencial progresión aritmética, y hasta geométrica…  Siento que algo está cambiando, la gente está cambiando. A este negocio aún le quedan unos cuantos años de pompa, pero menguará, acabará siendo lo que nunca debió dejar de ser: una botica, un laboratorio con despacho al público, donde se extraen las propiedad medicinales de las plantas: haciéndolas seguras y asequibles a  las personas que las demandan…

–Ha elegido usted un buen camino –dijo La Bilderbeg sin pestañear–: en ese negocio tenemos ya algunos compromisarios. Que tenga suerte, señor Dos Santos. Y no hace falta que le recuerde que su firma costa en todos los informes de las compañías que representa, incluidos los acordados con la OMS, y que su desprestigio profesional, sin tacha ni malos augurios, jamás podrá rivalizar con la rectitud de cualquier juez ni de cualquier poder judicial de nuestro entorno… Comprende de nuevo lo de nuestro.

–Tranquilos. Advierto el posesivo. Mi renuncia aunque parezca repentina no lo es. Ya venía la idea bailándome. Radica más en el engaño del que acabo de ser objeto, que en una nueva convicción ética de la vida. Sin embargo esto último, como digo, ya se remueve dentro de mí. Y es la consciencia la que parece revolucionarse a uno y otro lado de mis fronteras. Y creo que para eso, señora Bilderberg, nunca se tiene remedio. Afortunadamente.

* Relato de Final Abierto, empezado por Lola Carmona y terminado por Franjamares. Tertulia Entrelíneas, Nerja, marzo 2010.

22
Mar

Catarsis (relato)

   Posted by: franjamares   in General

Cuando dejé que me habitaran los fantasmas de la sinrazón, tuve que hacerles un hueco expulsando a la felicidad…

Creo que habitaba esta en mi regazo de hombre sencillo, un don alguien que creía saber cuales eran sus cosas en la vida, que habitaba despistado, que no amedrentado, un cuerpo copiosamente alimentado, junto a un alma inquieta y a veces insatisfecha. Que llevaba una vida social suficiente con suficientes relaciones sexuales, que no sentimentales. Que no deseaba a una mujer con la que prender el calor de un hogar, y que tampoco comprendía a saber por qué no me atrevía a buscarla. Era pues una felicidad puntual, sucedánea, quebradiza, de intervalos tan cortos que apenas calentaban.

Mi casa era eso, mi casa, sola para mí. Llena de andamios con libros, sillas cojas y mesas pequeñas. El hogar de un hombre solo, a no ser por el tufillo a perro, que se percibía al entrar desde hacía años. Se podría decir que llevaba hasta hace poco una existencia rutinaria y un tanto anodina.

Pero hay ocasiones en que la vida nos pone por delante situaciones límite, sucesos inesperados que de golpe te destrozan, que borran los esquemas de tu cabeza y meten fuego a tus estatu quo mentales, que te dejan desnudo y amarrado a un árbol pelado, que te hacen sentir arcadas por los maldades de la condición humana, haciéndote padecer en carne propia la densa pompa que ahoga la luz liviana del ser.

Hoy te levantas sin más y minutos después estás en las entrañas de un infierno planificado. Los tímpanos te revientan. Las fragorosas explosiones te rodean, se suceden de manera programada, destrozando vidas, que salen ametralladas por el viento fragoroso del fuego y las esquirlas.

Eso fue cuanto me pasó aquella aciaga mañana. Aunque lograba salir indemne, el impacto me destrozaba la memoria y dejaba mi alma pelada. Quizá me protegió la propia soledad, como si aquel horror no tuviera que acabar conmigo. O tal vez una extraña fortuna me puso en el sitio preciso para ver la catástrofe y no padecer su devastación. Desde la barrera comprendía que la vida me llamaba a gritos bajo aquellos hangares ensangrentados, entre los hierros retorcidos. Lo único limpio en aquel espacio doloroso era el aliento de la vida que se iba y se venía, transcendiendo la tragedia. La percibías flotando en el aire intoxicado y comprendías algo: tu única misión allí era ayudar a tantas personas con la vida en un filo y desorientadas. El temple y la lucidez que me habitaba brotaban espontáneos de mis células. Era yo mismo el que actuaba, quien improvisa camillas con un banco, con una puerta arrancada, quien sacaba del infierno a hombres, mujeres, ancianos, niños… buscando la luz ululante de las ambulancias… era yo, lo aseguro, pero parecía ser otra persona.

Nunca le había contado esto a nadie. No soy ningún héroe. Quizá fui antes un tipo mediocre, incluso vulgar, alguien perdido en los surcos de su mente. Pero en aquella hora maldita, una especie de catarsis explosiva reventó delante de ojos y oídos haciéndome ver la vida de una manera muy distinta. De la manera, habría que decir, la única manera real: tal y como es, con el sentido con que se deja fluir en el universo, con el amor de su entretela, ese que distraídos en otras cosas, despreciamos sentirlo.

No soy más que una persona sencilla, y acaso en la sencillez late la sustancia de lo que somos. No hay tiempo que cronometrar, ni esquemas ajustables, ni farsas, ni controles, no existe el miedo, solo somos todos los seres humanos en uno, siendo y sintiendo.

En fin… Espero que tú quieras conocer a alguien como yo. Ya sabes que mis cartas suelen ser largas…  Y pesadas… Espero tu contestación…

Posdata: Ahora sí me gustaría por fin verte en persona y conocerte.  Creo que ya es el momento.

Relato de final abierto comenzado por Alicia Gaona y terminado por Franjamares, marzo 2010, Tertulia Entrelínes, Nerja (Málaga)

14
Mar

Lluvia y lluvia (relato)

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El olor a tierra mojada es ya insoportable. Más de cuatro meses lloviendo sin apenas parar es demasiado. Ese primer perfume del ciclo glorioso del agua que había sentido con las primeras y esperadas lluvias, se ha transformado en un tufo persistente de fría humedad que parece inundarlo todo, incluso el ánimo de la gente. Su propia vida lleva un tiempo de tristeza sincronizado con el de las precipitaciones.  Sí, con aquellas luces menguantes de noviembre llegaron las peleas, las no reconciliaciones, las heridas, las amenazas… El sol invicto, que este año parecía muerto más que ausentado, trajo finalmente las sombras rezumadas de la separación. Se sucedieron entonces las lágrimas y las tormentas que parecían estallar dentro de su cabeza, pues corrían torrenciales corazón abajo hasta los muslos, escurriéndose por las rodillas, encharcando sus lacerados pies, que apenas la sostenían, bajo aquella lluvia interminable. Una lluvia de adentro y de afuera que desleía su vida como un terrón insignificante de arcilla.

La misma arcilla en donde está excavada su casa, o mejor dicho: su cueva. Que ahora, empapada de lluvias y lluvias, comienza a desmoronarse por los techos, manchando y agrietando las paredes encaladas, hundiéndose en algunas partes, forzándola pues a salir del calor de lo que fuera su hogar, a las desoladoras paredes de un cuarto prestado.

Su vida se desmorona como un terrón de arcilla  y cada vez encuentra más lejos los días de alegría, de sol y de esperanzas sin aguaceros… Por eso llamó por teléfono a su amiga Susana. Llámame, no seas tonta. Por eso ahora vive provionalmente en el apartamento de ella.

Está frente al espejo, que esta vez no la engaña. ¿Es tarde? No, la hora justa para ir a donde nunca creyó que iría. Se ha puesto su ropa interior preferida, sin lazos ni corazones, se ha enfundado el vaquero desgatado, una blusa negra con pocos botones y lleva sobre los hombros la chupa de cuero. Perfila sus ojos sin excesivo contraste, se pone una sombra estucada como el cielo de una cúpula gótica y usa un pintababios de brillo en tono claro, casi blanco.

Sale a la calle aferrada a su bolso pequeño bajo el ala. Está lloviendo. Qué novedad. No tiene paraguas, ni ganas de volver a por él. Pasea por las calles bajo la lluvia, bajo los soportales… Encuentra un taxi a tiempo de acabar chorreando. El taxista, gordo y colorado, la mira a través de una gafas de sol. Se sabe la ciudad de memoria y no sonríe al escuchar el destino. Club Susana, calle Azahar.

Su amiga está riendo a carcajada limpia, pero es una risa cómplice que para nada le molesta. La besa, la sostiene por los hombros, como si valorase sus más sus denuedos por estar allí, que sus encantos.

Estás estupenda. Un poco más delgada, pero eso ahora resulta in.

De veras…

Si yo lo sabré…Acompáñame, por aquí charlaremos más tranquilas.

Caminan al paso, como dos gemelas, y los taconazos de Susana parecen animar a los suyos.

No te preocupes, Sole. Comprendo como te sientes y creo que sé lo que necesitas. Este sitio, que parece tan embarullado, es no obstante idóneo para no pensar en nada. Y a veces hasta para dejarse llevar… El tiempo aquí corre arrebatadamente y tu trabajo es procurar que no deje de correr a ese ritmo. Los ves… Esos tipos tienen su nivel de testosterona por debajo del del alcohol…

Los consejos de su amiga empiezan a agobiarla; casi la pinchan a salir de allí por piernas…

Para, para… No me digas más, te lo agradezco, pero prefiero descubrirlo todo por mí misma, sin saber demasiado… Como si tuviera recién abierta delante de los ojos una novela de esas raras, o como si te topas con una película empezada haciendo zaping… Mi vida de antes me importa una mierda, o al menos eso creo. Quiero hacer esto y no es por despecho ni por resentimiento. Tal vez siempre quise hacerlo… Escucha: conservo en la memoria los versos de un poeta:

… Las mujeres se abren para el vicio / y los hombres ignoran / al desgarrar un vientre / que están presos…

Siento que hay algo fundamental en estas palabras y ese magnetismo siempre me atrajo. ¿Conocer de cerca, bien de cerca, los vigores y flaquezas de los tíos, de todos los tíos que una pueda y quiera? Puede ser… No sé si me explico.

Sí, te explicas de maravilla… Además, estás en el sitio indicado. ¿Qué poeta es ese?

Manuel Altolaguirre. Estuvo exiliado en México tras la guerra civil. Murió en un accidente de tráfico al estrenar en España su última película escrita, que dirigió su amigo Buñuel, te suena de algo: “Subida al cielo”.

Pues seguro que está allí, en el cielo, pero en el cielo de los poetas y las putas… Y cómo sigue el poema:

Dice: … Las carceleras débiles / huecas mil veces, huecas, / las malditas, / se ensañan y seducen traicionando. / El amor impotente / contra el placer fugaz se rompe el alma. / Y yo me rompo el alma / contra los horizontes de la vida.

Sí, como toda aquí dentro…

Franjamares, marzo, 2010. Escrito como relato de final abierto, para la Tertulia Entrelíneas, Nerja, Málaga

5
Mar

Turbia resaca

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Turbia resaca*

Aquel día Roberto se levantó muy consciente de lo que hacía. Se colocó la corbata en el punto justo, abrochándose los botones de la camisa con cierta prisa mirando hacia ninguna parte y se calzó los zapatos nuevos. Iba más elegante que de costumbre. Hacía semanas que lo llevaba madurando, aunque había días que se le iba de la mente. El recuerdo de las últimas jornadas le fue avivando el rescoldo de cuando estuvo con ella en el chalé verde a la vera de la playa durante uno de los fines de semana. Allí bailaban y se bañaban al arrullo de las olas, sus pies eran acariciados por las aguas nada más pisar la arena. Se divertían como niños pateando la espuma que salpicaba la última ola.

El bañador preferido de Roberto estaba ya un poco descolorido por el paso del tiempo y el uso. Últimamente Laura no lo besaba como antes. Los labios destilaban un olor agrio de sucia borrachera, de turbia resaca.

   Desde hacía un tiempo ella no usaba sujetador por prescripción facultativa, debido a una inoportuna y virulenta alergia que sufrió la pasada primavera, que la había tenido postrada en el sofá de la casa más de lo que ella esperaba golpeándole con saña.

El último día que lo pasaron juntos, sin la menor sospecha y como el que no hace la cosa Laura se arregló en un descuido y salió del hogar a las siete y cuarto de la tarde como si fuese de compras, demostrando que nada extraño pasaba por su cabeza, acaso los diferentes saldos o gangas que pudiera hallar en alguno de los grandes almacenes o boutiques de moda.

   Sin embargo el hallazgo de unos pendientes de oro y un frasco de colonia selecta que dejó tal vez olvidados en la mesita de noche la delató ante los ojos de Roberto en ese instante, aunque luego la cosa en sí pudiera no revestir mucho fundamento, nada más que meras sospechas a causa de la incertidumbre que rodeaba el caso y los hechos, ya que ella no se prestaba a ese juego de amantes, más que nada por pura soberbia heredada de su abuela paterna…

Con todo, la cosa no estaba clara, ni en su cabeza ni en la cabeza de Roberto, que a veces, quizá de un modo maquinal, se tanteaba buscando el asomo de alguna protuberancia. Sí. Laura no había regresado ese día hasta casi las diez de la noche y nada más entrar en casa una canción de camilo Sexto salpicó sus oídos. De siete a nueve nace nuestro amor y muere, así rezaban los versos del estribillo, y con esa letrilla de fondo la miraron inquisitivos los ojos de Roberto, y en ese brete ella misma se descubría como protagonista de una excitante tragi-comedia, de la que no parecía ser consciente.

Pero hoy Roberto se ha levantado decidido. Ya no puede esperar más y encima siente inútil toda esperanza. Ese oro en las lóbulos de su mujer y ese perfume de encendida pasión que él nunca le había regalado son a evidencia de un fracaso. Una relación tan templada ya, con tantas lagunas en la memoria, con tantos lapsos inconsciente de tiempo perdido, acaba diluida en el caos de la separación o en el libre orden de una vida pactada y consentida. Quizá esto último sea la solución. Porque él también tiene lagunas en la memoria, tiempo perdido y una corbata que hoy lleva bien ajustada al cuello, tapando un extraño morado. Sí ese puede ser el remedio…

De momento, sólo sabe que ha quedado con alguien para ir a un concierto, o a la ópera, sabe que no recordará su nombre, ni su cara, ni su olor, ni su sonrisa… hasta que no tenga a esa persona delante de sus narices.

–Bonita corbata. ¿Volverás tarde?

–Seguramente, Ya sabes… mejor no me esperes. ¿Hoy también vas de compras?

– Sí i í.

 * (relato de final abierto, empezado por José Guerrero y terminado por Franjamares) tertulia Entrelineas, Nerja, febrero 2010.

28
Feb

Orlando Zapata

   Posted by: franjamares   in General

Orlando Zapata

El preso político cubano Orlando Zapata Tamayo murió en un hospital de La Habana tras 85 días en huelga de hambre para pedir que se le tratara como “prisionero de conciencia”, según han informado fuentes sanitarias y de la disidencia.

Se trata del primer preso político que muere en una prisión cubana desde 1972, cuando el activista Pedro Luis Boitel también murió en huelga de hambre, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

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Cuba se debate entre dos frentes contrarios y al mismo tiempo iguales en su intransigencia.

Sometida a un embargo que ahoga sus expectativas de crecimiento económico, lucha con todas las armas para defenderse del capitalismo. Ningún sistema político que se quiera presentar ante el mundo como democrático puede permitirse el lujo de mantener en sus cárceles presos de conciencia. Aunque la justificación y el enemigo sean tan fuertes y tan fieros como el capitalismo y su principal baluarte que son los Estados Unidos.

Los derechos humanos han de estar siempre por encima de los intereses políticos por muy lícitos que estos sean. Podemos pensar que son estrategias de determinados grupos de presión que quieren manchar la imagen internacional del régimen cubano, pues si así fuera parte de ese objetivo se ha cumplido porque ninguna muerte puede ser justificada bajo este prisma de opresión y control. A estas alturas ya sabemos todos que las dictaduras tanto de la izquierda como de la derecha política son en su esncia iguales pues terminan suponiendo el control y manipulación de la vida de sus ciudadanos. Imponiéndose una única forma de pensar y entender la realidad del mundo,en la que todo lo que es diferente es sospechoso.

Me viene a la cabeza de repente el film alemán “La vida de los otros” que recomiendo a los que no la hayan visto y en la que queda reflejado el estricto control que en la Alemania del este (RDA) se sometía a la población por parte de la Stasi, la policia secreta encargada de espiar a sus ciudadanos.

En este ambiente de ahogo existencial que en el film queda perfectamente reflejado,los personajes viven sus vidas de forma ajena como si no fueran y de hecho no lo son dueños de sus pensamientos. Y mucho menos de expresarlos en libertad. Esta asfixia vital conduce a los personajes a situaciones al límite.

Begoña Ramírez, febrero, 2010

 

26
Feb

Dos Palabras

   Posted by: franjamares   in General

¿Tenemos dos palabras que decir?

Siempre hay palabras aguardando su turno.

Bucean en el charco de la memoria,

salen al paso como flashes del pensamiento…

A veces ni el pensamiento sabe de ellas

hasta que están a flor de boca, entre los labios,

en la luz prístina del iris elocuente,

o en el gesto limpio del rostro sin máscara de teatro.

 

Amontonamos palabras que callar,

y esos sonidos ahogados

vaciarán su gravedad sobre la mente,

el alma nuestra sufrirá el peso acumulado

de las voces frustradas.

 

La palabra tiene una fuerza invisible,

incluso si no vibra aún en el aire,

o si los tímpanos no perciben su toque

y acaban plantadas, enterradas en el barro,

entre los surcos latentes del cerebro.

 

Con dos palabras se puede dar la vida.

Un verbo y un complemento…

o un nombre y su compañero,

bastan para llegar al corazón humano,

para hacerlo vibrar con la estación mágica de la vida.

 

Un te amo, un te perdono, un lo siento…

parecen poco pero son suficientes

para sacar de adentro la zona dormida,

para sintonizar (y ser sintonizado)

con el latido incesante de la existencia

y el rumor singular de la nada.

 

Es algo mágico:

Un par de palabras azarosas

logran desengarzar los eslabones de un poema.

Un par de palabras congeladas

pueden provocar el silencio más elocuente.

 

Dos palabras son siempre el comienzo

y el final de una vida llena de palabras huecas,

de silencios insoportables,

de soledades acompañadas o de soledades desoladoras.

Pero si las sientes sin ambages, si las dices sin rencor y sin medirlas,

puedes llenar con ellas el contenido sutil de lo que eres.

 

Lo primero del génesis fue el verbo:

dos simples palabras dieron forma a las cosas,

gravedad a las formas, tiempo a la gravedad,

vida al tiempo… y conciencia a la vida.

¿Tendremos que hacer ahora una suerte de recorrido a la inversa?:

Insuflarle vida a la consciencia, ingravidez al tiempo

… y voces y silencios a la vida?

Franjamares, febrero, 2010

14
Feb

Haití, tierra montañosa, del hombre libre

   Posted by: franjamares   in General

(Breve acercamiento histórico)

Las viejas familias de indígenas arawak y las posteriores oleadas de indios caribes, vivían solapados a la naturaleza en las idílicas islas de las Antillas. Sólo la fuerza desatada de los ciclones caribeños alteraba a veces la quietud y arrasaba sus bahareques de madera y bambú y sus cultivos de papas, arracacha, maíz, cacao, algodón… Las extensas playas de una de aquellas islas, bautizada por Colón como La española, playas de arenas doradas similares a la de la Antilla de Huelva, de donde tomaron su nombre, fueron pronto el destino de aventureros españoles. Hombres y mujeres que se fueron implantando en la vida natural de la isla, olvidándose cada vez más de la metrópoli. En un paraíso así, eran más fastidiosos los rancios señoríos imperiales y hasta la cruz de algunos curas dejaba de ser de dura fe dogmática volviéndose cada vez más acomodaticia: de bambú y de cacao. Algunos criollos, dejaron de perseguir al indígena para aunarse con él y con el tiempo supieron rentabilizar, sin el sello de la corona, la riqueza de los exóticos productos locales. Sin embargo, sus principales clientes parecían ir convirtiéndose en los incipientes enemigos de España y de la fe católica: contrabandistas ingleses, franceses y flamencos, todos protestantes. El monopolio comercial y el prestigio espiritual del imperio sin noche, se sentía amenazado por este negocio independiente, ardid de heterodoxos españoles, que beneficiaba a los reformistas europeos, pero que no perseguía sino mejorar la vida de los que allí vivían, incluidos los esclavos, sin mayores pretensiones.

Pronto, desde Valladolid, se obligó a los criollos a negociar con amenazas tan estrictas como las desatadas contra los moriscos, a los que por entonces ya se les amenazaba con la expulsión de sus casas y tierras. Fracasadas pues de antemano las negociaciones designaron al gobernador adecuado que pusiera las cosas en su sitio. Antonio de Osorio, Capitán General y presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo, iba a ser el ejecutor de las medidas recomendadas por la corte de España. Devastación de las ciudades y plantaciones de Guaba, Bayaja, Yaguana y otras, y despoblación inminente del territorio con traslado de los afectados a la parte oriental de la isla.

La rebelión se desató en las ciudades por devastar, con el caudillo Hernando Montoso y el cura Diego Méndez a la cabeza. Pero fue el primero en la ciudad de Guaba el único que logró resistir, buscando el apoyo, nunca hecho efectivo, de los holandeses y poniendo en el frente de lucha a todos los hombres de la zona incluidos los esclavos, que vieron en ello una manera de emancipación. Pero esta rebelión de Guaba fracasó y en los bosques colindantes se mantuvieron partidas de alzados compuestas de negros, blancos y mulatos, que acabaron viviendo de la cacería de reses y de los contactos puntuales con los piratas que merodeaban las costas. Las tenaces batidas de las tropas españolas persiguieron y capturaron a la mayoría, a excepción de ciertos grupúsculos de negros rebeldes, los primeros negros libres de la isla.

Años después, en las islas occidentales de las zonas despobladas, se fueron asentando aventureros normandos que se hicieron bucaneros, es decir: ahumadores de carne de caza de reses y cerdos cimarrones, así como traficantes de pieles y de tabaco. Y también hubo incursiones y asentamientos de piratas filibusteros, también franceses. Ocuparon, como punta de penetración, la Isla de la Tortuga y más tarde otros puntos de La española. Estos destacamentos suponían el pretexto idóneo para que la parte oeste de la isla fuera reclamada por Francia. Eran los efectos perversos del crimen de la devastación y despoblación de esas costas por parte de España, casi un siglo antes. En 1667, los Austrias cedieron a Francia esa parte de la isla por el Tratado de Ryswick, constituyéndose el Saint Domingue francés.

La losa del tiempo haría de aquel Haití colonial un sistema esclavista aún más cruel bajo el látigo férreo de Francia. El 1750 contaba con una población de 300.000 esclavos africanos y apenas 12.000 personas libres, blancos principalmente y algunos mulatos.

Dos décadas más tarde, en la calígine catártica del mes de agosto de 1769, se produjo un hecho excepcional en un lugar conocido como Bois-Cayman. El chamán vudú Boukman aglutinó en ceremonia multitudinaria a los que pronto serían los elementos humanos y estratégicos de la inminente Ravolución Haitiana. Llovía y el cielo estaba en un misterioso apogeo de nubes, cuando los esclavos declararon el convencimiento de su condición de libres. Una mujer comenzó a bailar rítmicamente entre la multitud, poseída por las espíritus. Con un cuchillo en la mano, seccionó la garganta de un cerdo y dio de beber la sangre a todos los participantes de la reunión, que juraron luchar por su libertad y matar si fuera preciso para ello a todos los blancos en la isla. El 22 de agosto de 1791, los negros del Norte se levantaron en rebelión, sembrando de fuego las plantaciones de la colonia y matando a todos los blancos que se encontraron. Los franceses terminaron capturando al líder de los esclavos, Boukman, al que decapitaron, dejando la rebelión bajo control. Pero esta muerte, a pesar de que había detenido temporalmente la rebelión del Norte, no lograba contener al resto de los esclavos que luchaban exigiendo su libertad.

La revolución estaba en marcha y nada podía detenerlo. El protagonista verdadero del milagro emancipador de Haití no fue sino la fuerza inquebrantable del pueblo esclavo, pero tuvo un catalizador clave en la figura y astucia del líder afro-haitiano Francois Dominique Toussaint-Louverture, un hombre que supo dirigir la revolución con inteligencia, usando los mismos ardides que las potencias colonizadoras: enfrentarlas entre sí, dividir en una pugna estratégico colonial a ingleses, franceses y españoles. Fue capturado y desterrado en 1793 y muerto en Francia años después.

Pero es Jean Jacques Dessalines, en1803, quien vence definitivamente a las tropas francesas de Napoleón en la batalla de Vertierres arrojándolas de la isla. En 1804 declara la independencia de Haití, pero adopta más que la esencia, la estética revolucionaria francesa, proclamándose como el emperador Jacques I un año después y siendo víctima mortal de sus más íntimos colaboradores al siguiente, quienes se reparten el control del país.

Durante el siglo diecinueve se logra la descolonización y liberación definitiva de toda la isla, cuya parte oriental fue invadida y anexionada a la abolición esclavista por Haití en 1822. Dos décadas después, el libertador haitiano es ahora el invasor dando lugar a cruentas rebeliones separatistas, hasta que en 1944 La republica Dominicana alcanza su propia independencia.

La gran inestabilidad política del país durante el cambio de siglo, sirvió a los Estados Unidos, una vez ganada la guerra contra España (en la que entró mediante el atentado de bandera falsa del hundimiento del buque Maine en la bahía de La Habana) y una vez anexionado a su órbita de influencia neo-imperial Cuba y Puerto Rico, como pretexto para invadir Haití en 1915  y ejercer así un control absoluto hasta 1934.

En este recién comenzado 2010 una hecatombe telúrica sin precedentes arrasó completamente  Haití. De inmediato, una nueva suerte de invasión militar estadounidense se ha materializado en la isla (20.000 soldados, la 82ª unidad aerotransportada, presente en todas las grandes guerras USA de la historia); se ha calificado como una invasión humanitaria, pues más parece una justificación de larga permanencia militar, dado el exagerado número y el perfil de los efectivos desplazados, que una ayuda temporal a propósito del terrible terremoto de 7.4, acaecido el día 11 de enero. Un seísmo de más de un minuto, con varias réplicas, que devastó completamente la capital Puerto Príncipe y que ha dejado una lista de muertos que se acerca ya a los trescientos mil, así como a millones de  heridos y de personas si hogar.

Franjamares, febrero de 2010